CulturaVariedad

Educación y espiritualidad ecológica

La basura, así como la grave deforestación de nuestros bosques, la contaminación de la red hídrica y destrucción de la biodiversidad refleja los graves problemas socioambientales  que enfrenta el mundo, y Panamá no escapa a esta realidad.

Francisco J. Espino González

La encíclica Laudato Si, sobre el cuidado de la casa común, es un llamado a cambiar de estilo de vida. A continuación citamos contenidos de la Encíclica del Papa Francisco para recordar esa invitación a una conciencia ecológica que implica un gran desafío cultural, espiritual y educativo.

El Papa Francisco destaca la necesidad de crear una ciudadanía ecológica que no solo se limite a informar. Nos pide una ciudadanía que asuma el deber de cuidar la creación con pequeñas y cotidianas acciones hasta conformar un estilo de vida. Además, nos propone una espiritualidad ecológica, nacidas de nuestra fe, trasmitidos por Dios, tomados de los evangelios que nos instruyen en pensar, sentir y vivir, nos llenan de espiritualidad, nos motivan y alimentan la pasión por el cuidado del mundo. (LS.216ss)

Como seres humanos, como hijos e hijas de Dios, no estamos desconectados de la naturaleza y de las realidades de este mundo. La naturaleza vive con nosotros y nosotros en ella. Estamos en una permanente comunión con toda la creación. El Papa Francisco nos llama a una valiente revolución cultural. Una revolución para proteger el medio ambiente a través de una ciudadanía ecológica, como un gran desafió en la cultura de cada pueblo, la comunidad y la familia, ya que implica incorporar el misterio de la creación en sus realidades socioambientales. Y es que la espiritualidad puede alentar diversos comportamientos particulares y colectivos que tienen incidencia directa e importante en el cuidado del ambiente.

REFLEXIÓN. Hay que cambiar los paradigmas mentales, dice el Papa.

El desarrollo de pequeñas acciones y comportamientos a favor del ambiente, nos devuelve un sentimiento de paz, de dignidad ante el grupo, y en agradecimiento a Dios. El Papa Francisco, por igual hace un llamado a todas las comunidades cristianas las cuales tienen un rol importante a cumplir en la educación ambiental; así como se necesitan instituciones dotadas de poder para sancionar los ataques al medio ambiente; también necesitamos controlarnos y educarnos unos a otros.

Para el Papa Francisco, si se quiere conseguir cambios profundos, hay que tener presente que los paradigmas de pensamiento realmente influyen en los comportamientos, por lo que se hace necesario una educación eficaz que una esfuerzos, procurando difundir un nuevo paradigma acerca del ser humano, la vida, la sociedad su relación con la naturaleza y medio ambiente. De otro modo seguirá avanzando los malos hábitos y creencias e ideales dañinos al medio ambiente y al bien común, por ejemplo los paradigmas consumistas… (LS 214, 215)-

Y la espiritualidad ecológica, refiere las capacidades propias que Dios nos ha dado, no llevan a desarrollar nuestra creatividad y nos da entusiasmo, para resolver los daños ambientales del mundo, ofreciéndonos como un sacrificio vivo, santo y agradable. Esta conversión no entiende de superioridad como motivo de gloria personal o de dominio irresponsable, si no como capacidad y responsabilidad que brota de la fe. La conversión también influye en el reconocimiento que Dios ha creado el mundo inscribiendo en el un orden y un dinamismo que el ser humano no tiene derecho a ignorar. (LS. 220, 221)

Conceptos importantes
  • Educación ecológica. Proceso mediante el cual a un individuo se le suministran las herramientas y conocimientos esenciales para ponerlos en práctica en la vida cotidiana en favor del ambiente.
  • Espiritualidad ecológica. Implica gratitud y gratuidad, es decir, un reconocimiento del mundo como un don recibido del amor del Padre; y de responsabilidad con el prójimo.
  • Reivindicarnos con Dios. Mostrar arrepentimiento por haber, en algún momento, ocasionado un daño en la naturaleza. Necesitamos reconocer y confesar explícitamente nuestras acciones, nuestras omisiones, nuestra indiferencia.

Un ejemplo del deterioro socioambiental es la mala disposición de nuestros desechos personales, familiares, así como la falta de atención o coordinación de este tema por las autoridades. Por lo que se torna en un llamado a reflexionar nuestra relación con el medio ambiente y personas que nos rodean.

Que este mes de la creación sea el momento preciso para, como cristianos,  asumir iniciativas con un mensaje de responsabilidad con Dios, con nosotros y el medio ambiente. Debemos estar convencidos que tenemos que reorientarnos hacía una conciencia de origen común, de una pertenencia mutua de un futuro compartido, debemos saber que habitamos juntos en una gran casa común. (LS 202ss)

Debemos comprometernos en ejecutar acciones por pequeñas que puedan ser y asumir comportamientos, tendientes a reparar y reconciliarnos, con nuestra casa común, ser solidarios entre nosotros, debemos restaurar el medio ambiente que es la unión del amor de Dios, en nosotros.

 

Artículo anterior

La falta de dinero no debe deteriorar la relación de pareja

Siguiente artículo

Museo parroquial: San Pío de Pietrelcina