DiócesisPrelatura de Bocas del Toro

Educando para el tiempo de espera

Las parroquias de la Prelatura de Bocas del Toro inician el nuevo año litúrgico con los motivos propios de la religiosidad popular: el árbol y su iluminación, la corona de adviento, las tradicionales posadas, representaciones del nacimiento de Jesús, la instalación progresiva de cada domingo de adviento, de los nacimientos, entre otros eventos.

Este primer domingo de Adviento, en la comunidad de Rambala, parroquia San José de Chiriquí Grande, tendrá lugar la iluminación del árbol navideño, motivo para que familias, jóvenes y niños que lo visitan, puedan llenarse de regocijo al conocer su significado.

Su forma en punta, su color verde y las luces de sus ramas son símbolos de la vida, nos remiten al misterio de la Nochebuena, donde Cristo, el Hijo de Dios, trae a este mundo de tinieblas y no redimido, una nueva esperanza y esplendor. Celebramos, por tanto, a Cristo, que nos trae paz, reconciliación y redención.

En las distintas capillas se realiza la bendición de las coronas de adviento para así llevar a los hogares el sentido del Adviento celebrando cada semana la esperanza cristiana.

El párroco explicaba el significado de los componentes de la corona para enseñarlo en las casas, especialmente a los niños. Les decía que la forma circular de la corona elaborada con ramas verdes indica la eternidad, la corona no tiene principio ni fin representando así que el sentido de la vida es eternidad, también indica el amor infinito de Dios y el amor que nos tenemos unos a otros.

El color verde indica la esperanza en que Jesús viene. Las cuatro velas de la corona indican los cuatro domingos de Adviento. “Prenderlas una a una cada semana indica las claves para la celebración: la primera indica esperanza, la segunda, alegría, la tercera, amor, y la cuarta, paz. Los listones de color rojo que envuelven y cuelgan de la corona indican el amor de Dios que nos creó y nos conserva y que nos espera en la Gloria”, señaló.

El Padre también destacó que estas manifestaciones de religiosidad popular son, como su nombre indica, del pueblo. El pueblo sabe expresar el Evangelio desde la propia cultura, llena de fantasía, de riqueza en gestos, de espíritu festivo y alegría propia.

“Con toda la realidad anual de trabajo, estudio, esfuerzos para producir materialmente y ser eficaces, el espíritu humano necesita salir de esa situación que puede llegar a ser pesante y estresante. En verdad, la diversión es una dimensión esencial de la naturaleza humana, no podemos olvidar la vida lúdica”, dijo. 

Además,  todas estas actividades populares son expresión del evangelio en la propia cultura, tienen su punto de partida y su culmen en la liturgia del tiempo de Adviento, preparación a la Navidad, en la que el protagonista es Cristo.

La liturgia nos hace presente la espera del Libertador o Salvador de la antigua alianza, nos anticipa la venida definitiva del Libertador en su Gloria, y nos anima a vivir el presente con la venida de Jesús, nacido de María.

La parroquia San José es consciente de la necesidad imperante de vivir el sentido del Adviento: la divinidad no es marginal a la humanidad.

Dios se hace hombre para que el hombre sea Dios. Recuperemos la gran esperanza de la NAVIDAD, el Nacimiento de Jesús, el Verbo de Dios hecho carne, el Dios-con-nosotros, celebremos con alegría la participación de Dios en nuestra humanidad para que nosotros ya, aquí y ahora, participemos en su divinidad.

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