CatequesisEspiritualidad

El belén nos hace tocar un acontecimiento único

Todos los seres humanos anhelamos la plenitud de la vida y la razón de ser de la Iglesia es anunciar esa plenitud en la persona de Jesús, así mismo todo catequista es pregonero del mismo anuncio del Ángel Gabriel a la Virgen María, “El Señor está contigo”. El Señor está, Está cerca, está aquí contigo y se acerca cada día hasta que venga definitivamente en su última venida Este encuentro no es de un instante sino de una sucesión de momentos en los que vamos descubriendo al Amor que siempre habíamos buscado. El adviento nos prepara para dejarnos llenar de la presencia de Jesús, a través del servicio a los hermanos y en la meditación de la venida de Jesús. El kerigma, simbolizado en el pesebre, retoma fuerza en este tiempo, mueve a todos a vivir la alegría de conocer a Jesús, es el anuncio de que Dios transforma el dolor en alegría.

Durante el adviento, el catequista aprovecha la hermosa tradición en los días previos a la Navidad de preparar el belén, como también la costumbre de ponerlo en los lugares de trabajo, en las escuelas, en los hospitales, ”Es realmente un ejercicio de fantasía creativa, que utiliza los materiales más dispares para crear pequeñas obras maestras llenas de belleza. Se aprende desde niños que contiene en sí una rica espiritualidad popular”. AS 1

Nos corresponde potenciar este tiempo, el nacimiento de un niño que suscita alegría y asombro, porque nos pone ante el gran misterio de la vida. Veamos como brillan los ojos de los jóvenes esposos ante su hijo recién nacido, es asombro ante tal milagro. «La Vida se hizo visible» (1Jn 1,2)

Somos catequistas, tenemos el compromiso de hacer presente a Cristo como luz del mundo, nuestro redentor, en la familia, en la comunidad en el corazón de todos especialmente en este tiempo.

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