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En la fiesta de San Juan Bautista, Monseñor Valdivieso llama a vencer la violencia con amor y esperanza

En la fiesta de San Juan Bautista, Monseñor Valdivieso llama a vencer la violencia con amor y esperanza

En la fiesta de San Juan Bautista, monseñor Rafael Valdivieso llamó a valorar la vida y afirmó que la construcción de un país más seguro comienza en el corazón y en la familia.

Por Héctor Muñoz

Monseñor Rafael Valdivieso, obispo de Chitré, presidió este 24 de junio la solemne Eucaristía en honor a San Juan Bautista en la Catedral de Chitré, donde hizo un llamado a valorar la vida como un don de Dios y a trabajar por la paz comenzando por la transformación del corazón y de la familia.

Durante su homilía, el prelado recordó que la celebración del nacimiento de San Juan Bautista es una ocasión para reafirmar que cada vida humana posee una misión y un inmenso valor ante Dios. A la luz de las lecturas del día, destacó que, así como Dios tenía un proyecto para el profeta Isaías, para el rey David y para Juan Bautista, también cada persona ha sido llamada desde el seno materno para realizar una obra de bien.

«La vida es lo más sagrado, porque la vida puede dar mucho», expresó el obispo, al tiempo que subrayó que el mayor tesoro que posee el ser humano no está en los bienes materiales, sino en la riqueza interior, en la fe, en la confianza y en la capacidad de levantarse ante las dificultades.

La violencia comienza en el corazón

Refiriéndose a la realidad que vive Panamá, monseñor Valdivieso manifestó su preocupación por el crecimiento de la violencia y señaló que la solución no pasa únicamente por reforzar la seguridad o responsabilizar a las autoridades, sino por examinar las causas más profundas que generan ambientes de agresividad.

«Construir un país más seguro empieza por mí, empieza por mi familia», afirmó.

El obispo explicó que muchas veces la violencia se gesta en los hogares, en las relaciones humanas deterioradas, en las palabras hirientes, en la falta de diálogo y en los ambientes marcados por la tensión y la agresividad.

«Estamos generando gente violenta y ambientes violentos», advirtió, invitando a los fieles a revisar las actitudes cotidianas y a promover relaciones basadas en el respeto, el amor y la comprensión.

San Juan Bautista, un llamado a preparar el corazón

Al profundizar en la figura de San Juan Bautista, el pastor de la diócesis de Chitré recordó que el precursor del Señor se retiró al desierto para descubrir el sentido de su misión y comprender las necesidades de su pueblo.

En ese sentido, señaló que el mundo necesita hombres y mujeres capaces de entrar en su interior, reconocer aquello que contamina el corazón y preparar el camino para que Cristo transforme la vida humana.

«El mal de este mundo no es porque haya personas malas; todos tenemos tendencias al egoísmo y a responder con violencia. Por eso Juan advierte: “Preparen el camino del Señor”», señaló.

Monseñor Valdivieso explicó que Jesús vino precisamente para entrar en el corazón del hombre y purificarlo del odio, del resentimiento y de todo aquello que destruye la convivencia humana.

Cuidar la vida y la creación

En otro momento de su reflexión, el obispo también hizo referencia al cuidado de la casa común y a la necesidad de proteger las fuentes de agua y el medio ambiente, recordando que la contaminación es fruto de la inconsciencia humana.

Asimismo, habló de una “ecología emocional”, señalando que muchas veces las personas contaminan a los demás con el maltrato, las mentiras y las agresiones, provocando heridas profundas que afectan a las familias y a la sociedad.

«Para crear un ambiente más saludable, lo primero que hay que hacer es purificar el corazón, purificar nuestra manera de tratarnos y de amarnos», expresó.

Construir una sola familia

Finalmente, monseñor Rafael Valdivieso exhortó a los fieles a seguir el ejemplo de San Juan Bautista, renovando el corazón y promoviendo una cultura de encuentro y fraternidad.

«Amemos nuestra comunidad, nuestro pueblo, nuestro país, nuestra familia», pidió el prelado, destacando que solo desde el amor y la reconciliación será posible construir una sociedad más sana, segura y capaz de reconocerse como una sola familia.