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«¡Escuchen la voz del Papa!»

La Iglesia de Myanmar está ayudando a los pobres, vulnerables e indefensos con todos los medios y sigue rezando intensamente.

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Es el desgarrador pedido de monseñor Marco Tin Win, arzobispo de Mandalay, que agradeció el apoyo del papa Francisco al llamado de los obispos de la antigua Birmania: «Es una verdadera tragedia».

«Cuando el Pontífice habla, la gente de Myanmar se siente muy animada y conmovida. No sólo los católicos. Es un apoyo muy importante para todos nosotros, en esta tragedia», asegura.

Sobre la noticia del embargo universal de armas decidido por las Naciones Unidas a Myanmar, comenta: «El pueblo birmano ha estado esperando esta decisión. Esperamos que sea un primer paso para detener la violencia y retomar el camino de la paz».

El arzobispo Marco Tin Win repite: “Pedimos a todos de corazón: ¡escuchen la voz del Papa, pongan fin a toda violencia!” y confirma la situación de “inmenso sufrimiento de la población en la diócesis de Mandalay y en otros territorios: mujeres, niños, ancianos y enfermos están desplazados, están agotados y sufren la violencia generalizada. El ejército también ha quemado la ayuda humanitaria y esto es una gran crueldad para la gente inocente”.

Es una verdadera tragedia y no hay salida, por ahora, porque el diálogo está estancado y es rechazado por ambas partes. Sólo podemos levantar los brazos al cielo invocando al Altísimo Todopoderoso diciendo: escúchanos, sálvanos.

Último llamamiento del Papa

POBLACIÓN. Se refugian en la oración.

Estamos muy agradecidos al Papa Francisco. No sólo los católicos, sino también personas de otras religiones. Es un apoyo muy importante para todos nosotros, en esta tragedia”: dice a la Agencia Fides el arzobispo Marco Tin Win, cabeza de la archidiócesis de Mandalay, la antigua capital birmana, comentando el último llamamiento del Papa Francisco.

Corredores humanitarios

Una población desplazada, con miedo y a un paso de la hambruna. El Papa Francisco pidió que se protejan los corredores humanitarios en las zonas de conflicto, que se respete la santidad de los lugares de culto y que se salvaguarde la seguridad de los civiles, especialmente los ancianos y los niños.

Protesta de los jóvenes

MYANMAR. La Iglesia predica la paz. Con flores, y haciendo el saludo de tres dedos (parecido a la señal scout), los jóvenes protestan contra el golpe de Estado.

“Vemos que la violencia y los enfrentamientos están aumentando. La protesta comenzó de forma pacífica y fue reprimida con ferocidad. Hoy en día, especialmente los jóvenes, no ven otra opción que defenderse con armas. La Iglesia siempre predica y llama a la paz, y hoy estamos viviendo y siendo testigos de la tragedia de la sangre de nuestro propio pueblo que se derrama en suelo birmano. Es una verdadera tragedia.

 

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