Espiritualidad

Espiritualidad del Reino

El año litúrgico termina siempre con la Solemnidad de Jesucristo, rey del universo. Un título que es necesario entender correctamente, no desde el lenguaje político (territorio, poder, ejército, leyes…) sino desde el concepto bíblico de “Reino de Dios”, que hunde sus raíces desde el Antiguo Testamento en la experiencia histórica y religiosa del pueblo elegido.

Los evangelios sinópticos dejan claro en efecto (aunque Mt hable de “reino de los cielos”) que la causa del Reino de Dios es la causa de Jesús : comenzar. su ministerio anunciando la llegada del Reino, explicar. su naturaleza con hermosas parábolas confirmar. su presencia con signos portentosos, llamar. incesantemente a la conversión para entrar en él  consagrar. su vida a su servicio hasta la muerte cumpliendo así la voluntad del Padre.

“Conviértanse porque está llegando el Reino de Dios” (Mc 1,14) es la buena noticia con la que Jesús inicia su ministerio. Reino de Dios es una fórmula abstracta que, para ser bien interpretada es preciso entender en forma activa el reinado de Dios o Dios reina. No se trata de un lugar o territorio sino de un acontecimiento: de hecho, Dios está reinando, al fin se comienzan a cumplir  us promesas, está llegando la justicia y la paz. Lo que, sorpresivamente para muchos judíos contemporáneos y sobre todo para los discípulos del Bautista, no va a ocurrir según Jesús desde el poder y la amenaza, sino desde la humildad y la misericordia.

El Dios que empieza a reinar es PADRE, y la irrupción de su poder está al servicio de revelarse como Padre. Y como no hay padre sin hijos, su acción consiste en crear un mundo nuevo, de HIJOS Y HERMANOS, que acepten libremente esta nueva relación salvadora con .l. Es necesario para eso convertirse, cambiar el corazón, apostar por el amor, la fraternidad, la justicia, la solidaridad, la paz, el perdón, la verdad, la libertad…:.los valores del Reino!Eso explica la actuación de Jesús, incomprensible para muchos de sus contemporáneos: proclama la llegada del reino de Dios, pero en lugar de amenazar a los pecadores con el fuego de la ira divina, se dirige a ellos para ofrecerles el perdón de Dios, come con ellos y les invita a seguirle. Jesús proclama el Reino con su palabra y sus acciones : libera a los endemoniados, cura enfermos y revivifica a los muertos.

Vivir hoy la espiritualidad del “Reino” significa vivir:

• Una espiritualidad COMUNITARIA : Lo primero que hace Jesús tras anunciar la llegada del Reino es llamar a los primeros discípulos, esa es su primera acción-signo del Reino (Mc 1,16ss.). Porque se trata de iniciar un nuevo pueblo, una nueva comunidad de salvación en la que Dios reine. No en vano después elegirá a los Doce, en clara correspondencia con las tribus de Israel, entre quienes además se encuentran representantes de diversas corrientes y actitudes, sin excluir siquiera a un publicano.

• Una espiritualidad ESCATOL.GICA : Jesús anuncia que el Reino ha llegado, pero al mismo tiempo nos invita a orar para que llegue…Una tensión permanente entre el ya y el todavía no, que Jesús experimentar. hasta morir. El misterio del Reino consiste en que ya está aquí, pero todavía no en plenitud (Mt 13) : es una pequeña semilla que crece con dificultades y despacio, pero irresistiblemente; es un tesoro para quien lo entiende y lo acoge. La Iglesia está llamada a vivir en esa tensión, no es el Reino sino su semilla y testimonio en la historia.

• Una espiritualidad que exige una NUEVA ÉTICA: Para que Dios reine en nuestra vida y en la historia es preciso cambiar y convertirnos, reconocer la propia pobreza y abrirnos a Jesús y su obra que implica una nueva ética (bienaventuranzas). La .tica de la fraternidad y la filiación, el discipulado de la acogida del Reino. La entrada en .l se juega en nuestros comportamientos cotidianos: “lo que hicieron Ustedes con uno de estos mis hermanos m.s peque.os…” (Mt 25,40). Porque la filiación y la fraternidad se hace real cuando nos hacemos ni.os, compartimos los bienes, servimos… (Mt 5-7; Mc 10,15ss.). Y es imposible cuando escandalizamos, deformamos el amor por la dureza del corazón, nos dejamos llevar por el afán de poseer y dominar… (Mc 9,23-36 y 47; 10,2ss., 17ss, y 41ss.)…

• Una espiritualidad centrada en DIOS, y por eso mismo en el HOMBRE y los POBRES: Optar por el Reino es optar por Dios, por un Dios que es Padre y es Amor. Es imposible por ello sin optar por los hermanos, por la fraternidad y el compartir (el único y doble mandamiento del amor). Y es imposible por lo tanto igualmente, en la realidad de la vida y la historia, sin optar por el hermano pobre, marginado y necesitado, que es el primero en el corazón paternal-maternal de Dios como Jesús demostró con su conducta, que es el primero en el Reino. Esta es la raíz evangélica y auténtica de la opción preferencial por los pobres, encarnación histórica de la primera bienaventuranza, el mandamiento del amor según la parábola del buen samaritano, los criterios de entrada al Reino; ¡toda la conducta y la enseñanza de Jesús!

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