Espiritualidad

Espiritualidad y preparación para la JMJ (XI)

Feliz es la persona interna y externamente libre, y esa felicidad es en todo su ser, fruto de la verdad que vive. He aquí un aspecto que no debe pasar de largo en la preparación de nuestros jóvenes y familias para la vivencia espiritual, profunda, de la próxima JMJ: “provocarles un encuentro con Jesús, Camino, Verdad y Vida”, un encuentro con “la Verdad de sus vidas”. En este encuentro es donde encontrarán “la libertad”, valor insustituible para la felicidad, la cual, si es verdadera “sólo nace de la Verdad” (cf Jn 8,32).
También hemos de decir que los animadores de esta preparación y realización de la JMJ, han de ser elegidos dentro de los que poseen el mayor grado de libertad y rectitud interior que se pueda alcanzar. Son los que van adelante, promoviendo con sus vidas la felicidad que predicamos a los jóvenes y familias.
Esta felicidad verdadera no es un lugar a donde ir, no es un puesto que alcanzar, sino una manera como de ser y de vivir, una manera de caminar, como Jesús, al que nos preparamos para recibir en la persona del Sumo Pontífice: “camino, verdad y vida” (Jn 14,6). La felicidad que se debe trabajar en todo el tiempo de pre-jornada es la alegría nacida de la verdad.

La enfermedad del hombre
es la infelicidad
Como propósito preparador de la JMJ hemos de proponernos trabajar la felicidad en el corazón de cada joven, de cada familia. Que tengamos hogares sanos, con la salud de la felicidad cristiana en la que reina la verdad, el amor y la libertad de corazón en todos los de casa. La infelicidad, que es la enfermedad del mundo y llega por no tratar con la verdad en nuestros corazones. La verdad genera confianza, tranquilidad, deseos de compartir en familia, alegría de vivir el calor del hogar, la ilusión de superarse. El no vivir la verdad genera lo contrario a estos valores de vida personal y familiar, haciendo que busquemos la felicidad en caminos equivocados tales como: el dinero, el placer, la comodidad, la fama, el éxito. “Dios es la salud del alma” (Sn Jn +), y la felicidad verdadera no está en poseer, sino en ser, y su fuente es Dios. Feliz es, “quien ha conocido y a amado a Dios”; feliz es el joven que se encuentra con Él y sigue sus caminos. Feliz es el joven que da gloria a Dios por lo que descubre en su vida, y se dispone a llevar esa felicidad experimentada a los demás.

La felicidad es lo que
Identifica a los santos
Así lo confirma el Papa Francisco: “Si hay algo que caracteriza a los santos es que son realmente felices. Han encontrado el secreto de esa felicidad auténtica, que anida en el fondo del alma y que tiene su fuente en el amor de Dios. Por eso, a los santos se les llama bienaventurados. Las bienaventuranzas son su camino, su meta, su patria”. La mayor fuente de felicidad es el Amor, ese amor por el que hemos sido concebidos, por el que nacemos y vivimos.
La felicidad de prepararse para el encuentro de la JMJ debe ser sin duda el campo de trabajo del organigrama que precede la realización de este evento internacional en todos los que estamos involucrados en él. Pero esta felicidad, cuya preparación ha de ser familiar, comunitaria, eclesial, es individual porque es interna y surge de la fe y del amor que mueve a cada uno, y así es el grado de compromiso que asume en bien de la realización de este evento JMJ.

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