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Ética en tiempos de pandemia

La situación planetaria ha ubicado hoy el conocimiento como el eje del propio sistema de sustentación humana (Economía y Ecología), estresado por la situación particular de una pandemia, en que por vez primera hay una cuasi paralización de la vida social, poniendo de relieve la urgencia de colocar al razonamiento ético en la base misma de la toma de decisiones humanas.

La pregunta fundamental de hoy es: qué puedo hacer para preservar la vida, la mía y la de los que me rodean, la de mi familia y la de mi país, la de mi país y la de la humanidad. ¿Qué debo hacer? La pregunta ética, por excelencia y como personas, es que necesitan tener un marco de actuación claro, cónsonos con el respeto a la persona humana, a su dignidad intrínseca.

Ética y no moral, en el sentido de que no se prescribe una guía de comportamiento, en sentido amplio, sino en todo caso una reflexión que sirve de guía y puede inspirar e incluso dar paso a una deontología o códigos de comportamiento para las profesiones, típicamente, las que tienen relación con la vida humana, pero igualmente para todos los que trabajan con personas.

Ética de la persona, ética para el comportamiento ciudadano, ética de la política y de las políticas públicas.

El momento histórico que vivimos

Nuestro momento civilizatorio marca la hora en que el conocimiento, esencia de nuestra humanidad (homo sapiens sapiens), supone elecciones dramáticas a favor de lo que nos libera o de lo que nos oprime, de los que nos empodera o de lo que nos aliena.

¿Cómo elegimos?

Estas elecciones se dan a nivel casi imperceptible: machismo, patriarcado, juega vivo, racismo; son parte, generalmente, de ese inconsciente cultural que tendemos a subestimar, pero que “decide” por nosotros cuando lo dejamos actuar. Es preciso reconocer y luchar contra esos “demonios”, comprendiendo bien sus raíces atávicas. 

Existo y por eso pienso

Podemos elegir, porque al contrario de lo que pensaba Descartes, apoyado en la visión mecanicista de su mundo, no hay un “Cogito” que da razón de mi “Ser”, sino un Ser (bio-psico-sociocultural) que da razón de un cierto “Pensar”, una co-creación de patrones cerebrales y mentales y de actuación colectiva.

Terrenos comunes de la nueva ética

DIÁLOGO. Comprender al otro.

La comunión, como necesidad de preservar y fomentar el bien común. 

El diálogo o comunicativo: comprender al otro, construir futuro con los otros. Liberación, poner en movimiento los talentos, capacidades y recursos para acrecentar el bienestar entendido desde lo psico-emocional hasta lo propiamente material.

La disyuntiva

Es la eterna lucha de la reafirmación de los valores que guían la historia humana para hacer de la humanidad un sitio de convivencia o una prisión; con capacidad de construir el destino, o quedar a merced de poderes extraños (dioses e ídolos, reyes absolutos, o más recientemente el Mercado como soberano de la vida pública).

Apelar a la ética dialógica 

DERECHO. Iguales en dignidad.

La profunda comunión entre seres que se reconocen iguales en dignidad y derechos, para co-crear un mundo más humano, para idear la estrategia comunitaria y comunicacional, que educando libere a nuestra población, reduzca su natural egoísmo y le ayude a luchar contra ídolos y demonios que quieren matarnos, más allá del virus o a través del virus.

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