editorial

Generosos con el Seminario

El Seminario mayor San José es escuela y casa de formación de discípulos y misioneros: ahí oran juntos, celebran la Eucaristía, reciben las enseñanzas que van iluminando  su mente y moldeando su corazón para el ejercicio de la caridad fraterna y la justicia, viviendo una espiritualidad de comunión sólida con Cristo, Buen Pastor, para llegar a ser adecuados presbíteros.

El sostenimiento moral y material de los seminaristas es obligación de todos los cristianos, según la capacidad y la pericia con las que cuentan. Aunque existe un grupo de personas que colaboran entusiastamente en el sostenimiento y la ayuda al Seminario, si los recursos –en tiempos “normales”– resultan insuficientes para sufragar y cubrir las necesidades de este centro de formación sacerdotal, en este momento se la realidad es mucho más apremiante. 

Hoy, al celebrarse la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, en el marco de los 50 años ininterrumpidos del Seminario Mayor San José, la ocasión es propicia para reflexionar y meditar sobre el compromiso cristiano de sostener esta casa de estudios de los futuros sacerdotes. Tanto en lo personal, como en lo comunitario, hemos de iniciar con especial ánimo nuestro camino de solidaridad con esta alta casa de formación. 

Las familias, las parroquias, los movimientos y los grupos apostólicos están llamados a contribuir generosamente en el sostenimiento del seminario. La oración, el soporte material, y la entrega amorosa de los hijos con vocación sacerdotal son, en síntesis, los elementos esenciales para hacer presente nuestro compromiso en el Seminario. 

Este domingo 3 de mayo se nos presenta la oportunidad para ser generosos tanto en lo material como lo espiritual, para que Dios nos conceda sacerdotes según el Corazón de Cristo.

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