Colón – Kuna YalaDiócesis

Hasta luego padre Luis, amigo y director espiritual

Un ser humano excepcional que trabajó en la diócesis, fue el padre Luis Arocena Pildain quien recientemente falleció en el Hogar Piedades de Santa Ana, ubicado en Costa Rica, donde desempeñaba su labor misionera, a pesar de su estado de salud ya desmejorado.

El padre Arocena perteneció al Instituto Español de Misiones Extranjeras (IEME), una sociedad de vida apostólica de sacerdotes seculares diocesanos es-pañoles. Llegó de España para misionar en la diócesis de Colón-Kuna Yala, siendo párroco en la Parroquia Niño Jesús de Praga en el año 1992 hasta el 2002; fue un ejemplar sacerdote que falleció el pasado 14 de noviembre mientras se encontraba en cuidados intensivos luego de una cirugía delicada.

La diócesis de Colón-Kuna Yala expresa su pesar y a la vez profunda esperanza en Dios, por la pérdida irreparable de este servidor de Dios, resalta el valioso testimonio de un amigo, un presbítero entregado por completo a su misión, un trabajador incansable en pro de los más desposeídos.

Sus honras fúnebres fueron en el pueblo de Chacarita en Punta Arenas de San José Costa Rica. Como dice San Pablo, todo sucede para bien de los que aman a Dios, (Romanos 8,28). Existen eventos en nuestras vidas, sin embargo, episodios que nos recuerdan que aceptar esta verdad no siempre es fácil.

“Con el padre Luis compartimos 10 años en la parroquia Niño Jesús de Praga, Buena Vista que estuvo como párroco, animando a nuestras comunidades, amigos y conocidos a acercarse a Dios y vivir una vida cristiana, pero sobre todo en la labor apostólica que, por la gracia de Dios, ayudó a muchos amigos y conocidos a crecer como personas y como católicos”, expresó el sacerdote Elkin Núñez.

El ministerio sacerdotal lo llevó a distintos destinos, España, Panamá y Costa Rica, pero la distancia nunca aminoró el recuerdo de los laicos de la parroquia. En las comunicaciones y encuentros solía compartir con alegría y convicción los grandes proyectos que, junto con hombres y mujeres se iban haciendo realidad en la región de Buena Vista.

La sencillez y alegría le abrían puertas en todos los ambientes de la sociedad, la iglesia y la vida ordinaria de quienes se acercaban a él. Para todos era el padre Luis, el amigo, confesor, director espiritual y hermano.

El presbítero Luis Arocena nació el 28 de febrero de 1930, murió el 14 de noviembre de 2018 a la edad de 88 años.

Artículo anterior

150 jóvenes confirman su fe

Siguiente artículo

Símbolos de la JMJ dejan huellas