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La historia de Santa Cabrini, religiosa que fundó 67 obras alrededor del mundo

La historia de Santa Cabrini, religiosa que fundó 67 obras alrededor del mundo

Desde niña escuchaba con fascinación los relatos de los misioneros, y aquellas narraciones despertaron en ella el deseo de consagrarse a Dios en la vida religiosa.

Karla Díaz

Nació el 15 de julio de 1850 en un pueblo llamado Sant’ Angelo Lodigiano, cerca de la ciudad de Milán. Al crecer, quedó encantada con las historias de los misioneros y decidió ingresar en una orden religiosa.

Francesca se dedicó con fervor a sus estudios y obtuvo el título de maestra. Solicitó la admisión a las Hijas del Sagrado Corazón, que habían sido sus maestras, pero desgraciadamente no fue aceptada debido a su mala salud.

Vocación Misionera

Era huérfana de padre y de madre. Al no ser admitida en las Hijas del Sagrado Corazón, se dedicó a cuidar un orfanato. Apenas diplomada como maestra, con algunas compañeras formó el primer núcleo del Instituto de las Hermanas Misioneras del Sagrado Corazón de Jesús, bajo la protección del santo misionero Francisco Javier. Cuando más tarde pronunció los votos religiosos, Francisca asumió ese nombre.

Entendió que la modernidad habría sido marcada por enormes flujos migratorios y por hombres, mujeres y niños en fuga hacia la paz y un futuro mejor. Esta es una de las características de santa Francisca Javier Cabrini que emerge de las reflexiones del Papa Francisco.

En una carta a las misioneras del Sagrado Corazón de Jesús, el Pontífice subraya cómo santa Francisca ha “acogido de Dios una vocación misionera” particular: “formar y enviar por todo el mundo mujeres consagradas, con un horizonte misionero sin límites, no simplemente como auxiliares de institutos religiosos o misioneros varones, sino con un propio carisma de consagración femenina,  en plena y total disponibilidad a la colaboración, ya sea con las iglesias locales o con las diversas congregaciones que se dedicaban al anuncio del Evangelio ad gentes”.

Entre 1901 y 1913 emigraron a Estados Unidos 4.711.000 italianos. A pesar de los innumerables dramas que suscita la emigración, Francisca Cabrini, nacida en 1850, se distinguió por no mirar la emigración con los ojos del político ni del sociólogo, sino con humanidad de mujer cristiana, mereciendo el título de Madre de los emigrantes.

La joven, graduada de maestra, reunió a algunas compañeras y formó el primer núcleo de las Hermanas Misioneras del Sagrado Corazón, orientadas por el espíritu de un intrépido misionero, san Francisco Javier.

Como él, hubiera querido partir también para China, pero cuando tuvo noticia del descuido y del drama de desesperación de los miles y miles de emigrantes italianos que descargaban en el puerto de Nueva York sin ninguna ayuda material ni espiritual, Francisca no dudó un instante.

Se preocupó por los huérfanos y los enfermos, construyendo casas, escuelas y un gran hospital en Nueva York, luego en Chicago, después en California, y así siguió extendiendo su obra en toda América, hasta Argentina.

Así se dedicó a ellos, convirtiéndose en su Madre, maestra, consejera, amiga y consoladora. Con su intensa labor apostólica, trató de devolverles la dignidad de italianos e hijos de Dios, con derechos y deberes.

Pronto llegaron a la Madre Francisca solicitudes de todo el mundo para que fundara escuelas. Viajó a Europa, América Central y del Sur, y por todo Estados Unidos. Cruzó el océano Atlántico en repetidas ocasiones, cabalgó por los Andes y recorrió las tierras de Centroamérica, Brasil, Argentina, Europa y Estados Unidos en tren e, incluso a pie, fundando un total de 67 instituciones, escuelas, hospitales y orfanatos.

Comprometió toda su vida para llevar a cabo las muchas fundaciones que requerían ajustes, dinero, reconstrucción, cambios, y para las peticiones de nuevas fundaciones a favor de los emigrantes, pero, sobre todo, se comprometió para que el Amor del Corazón de Jesús llegara a todos.

Su actividad fue incesante hasta su muerte el 22 de diciembre de 1917, en Chicago. Es la primera ciudadana de Estados Unidos canonizada por la Iglesia Católica Romana.