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“La vida solo tiene sentido si asumimos los valores del Reino”, afirmó el Arzobispo.

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En este Domingo Día del Señor, y Fiesta de Santa Rosa de Lima, el Arzobispo de Panamá, Monseñor José Domingo Ulloa Mendieta, en la Eucaristía recordó el Día Internacional de la Desaparición Forzada, además celebrar los 45 años de vida sacerdotal del padre Conrado Sanjur.

En su reflexión sobre el Evangelio de hoy, advirtió sobre lo difícil de ser cristiano, “en primer lugar por la incomprensión que lleva consigo y porque si queremos ser seguidores de Dios al cien por cien, el camino es difícil porque hay que tomar decisiones y sobre todo tomar la cruz para seguir a Jesús. 

Y es que desde esta perspectiva, el Evangelio de este domingo nos sitúa frente a frente la forma de pensar de los hombres (Pedro) y la forma de pensar de Dios (Jesús), donde el pensamiento de los hombres apuesta por el poder, el dominio, el triunfo, el éxito; pero la lógica de Dios apuesta por la entrega de la vida a Dios y a los hermanos y nos asegura que la vida solo tiene sentido si asumimos los valores del Reino y vivimos en el amor, en el compartir, en el servicio, en la solidaridad, en la humildad, en la sencillez. 

Monseñor Ulloa señaló estas dos perspectivas se enfrentan a cada paso, pero lo importante cuál es mi elección y cuál de estas dos propuestas ofrece un camino de felicidad seguro y duradero. 

Explicó que Jesús se hizo uno de nosotros para realizar los planes del Padre y proponerlo a los hombres, a través del amor, del servicio, de la entrega de la vida, como camino de salvación, de vida verdadera. 

En este contexto –el Arzobispo- recordó las sabias palabras que han transformado la vida de tantas personas: «¿De qué le sirve al hombre ganar todo el mundo si pierde su vida? (Mt 16,26), seguidamente comentó que considera ésta como una de las frases más poderosas de Jesús.

Asimismo, indicó que estas son con toda seguridad, una de las palabras del Señor que con fuerza ha taladrado la dureza y prepotencia de muchos corazones. “Por lo menos en lo que corresponde a este servidor, cada vez que proclamo esta frase del Evangelio, se me perfora el alma brindándome un aterrizaje a lo que es verdaderamente importante”, agregó. 

Lamentó que “pasamos tanto tiempo tratando de acomodarnos a los criterios del mundo, pensando que estos van a garantizar estabilidad, prosperidad y crecimiento; cuánto tiempo hemos perdido dejando que los valores del mundo den forma a nuestra conciencia, a nuestras elecciones y comportamientos, sin lograr que estos den sentido a nuestra vida”.

Trajo a colación que en algún momento de nuestra historia creímos que vivir a plenitud, significaba ascender económicamente, huir de todo lo que olía a fracaso y construir casi «una novela rosa» con nuestra vida. “De por sí, muchas personas experimentan que su vida no es tan feliz, al compararla con la vida de los «súper héroes», que la sociedad de consumo nos ofrece”, manifestó  

Y en este contexto, reafirmó que no pocos sufren frente a la presión que desde sus trabajos y hogares ejercen familiares y amigos para que no «desperdicien» las oportunidades, o para que escalen, disfruten y se beneficien, aún a costa del perjuicio de los demás; tristemente, aún a costa de aquellos a quienes se dice amar. 

El Arzobispo, a fin de sacudir nuestra conciencia, recordó que el que quiera salvar su vida la perderá, y se preguntó ¿De qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero si pierde su vida?”. Qué bueno que, a raíz de esta pregunta, podamos nosotros descubrir ¿Por qué y por quien daría yo “la vida”?  

Aprovechó para recordar que la iglesia panameña celebra el mes de la Biblia que nos permite sumergirnos en la Sagradas Escrituras, especialmente en este año de la Palabra de Dios, y la fiesta patronal en honor a Santa María la Antigua, momento para agradecer a la Madre de Dios colocando en lugar especial de los hogares una imagen de esta advocación.

Monseñor Ulloa invitó a la población de fieles a la novena que se transmitirá por FETV y Radio Hogar, luego de la misa diaria, y se repetirá después de la hora de la Misericordia y antes de la Hora Santa en la noche. “Imploremos a nuestra Patrona, que ha acompañado al pueblo panameño en todos los momentos de su historia por más desde 500 años”, exhortó. 

Al finalizar su reflexión sugirió asumir con responsabilidad la nueva apertura a partir de este lunes, en que se han levantado las restricciones para salir por género, advirtiendo que ahora nuestro cuidado está en nuestras manos. 

“Cada uno de nosotros tenemos la responsabilidad de cuidar de nuestra salud y la de nuestros seres queridos. La salud es un don que debemos preservar, y el COVID 19 está dispuesto a arrebatarnos esa posibilidad si nos descuidamos”, advirtió.

Insistió que quienes pueden evitar salir quédense en sus casas, pero si deben salir usen adecuadamente y mantengan su mascarilla; el distanciamiento físico y el continuo lavado de manos. 

Y seguimos confiando en nosotros mismos, en los demás, en Dios -como cada cual lo entienda- y en quienes nos dirigen, en los profesionales de la sanidad. 

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A continuación, el texto completo de la Homilía de Monseñor Ulloa desde la Capilla del Seminario Mayor San José.

HOMILÍA DOMINGO XXII 30 DE AGOSTO DE 2020 

Queridos hermanos, quiero unirme al gozo de diversos pueblos que hoy están celebrando a la primera flor del jardín de la santidad en América, Santa Rosa de Lima, especialmente saludamos a los hermanos de Llano de Piedra, que celebra 110 años de la llegada de la imagen de esta Santa peruana y de diversas Capillas que llevan su nombre. Frente a Santa Rosa de Lima, esta Iglesia en Panamá tiene una deuda de gratitud. 

DÍA INTERNACIONAL DE LA DESAPARICIÓN FORZADA 

Hoy 30 de agosto se designó como el Día Internacional de las víctimas de desapariciones forzadas, para que de esta manera las personas que se han visto afectadas, directa o indirectamente por este flagelo, puedan saber que no están solas, que no son olvidadas, y de igual manera se pueda crear una conciencia en la sociedad para que esta terrible práctica no pase desapercibida y se tomen acciones para que no siga sucediendo. 

LOS 45 AÑOS DE VIDA SACERDOTAL DEL P. CONRADO 

También, hoy queremos saludar y dar gracias a Dios por los 45 años de vida sacerdotal del Padre Conrado Sanjur, un chiricano, oriundo de la comunidad de Nancito, que muy niño llega a la ciudad capital, junto a sus padres, en busca de mejores condiciones de vida. 

Posteriormente a principios de los años setenta (50) se ubican en lo que se conocía entonces como el distrito especial de San Miguelito, donde tiene la oportunidad de conocer y vivir la experiencia de los sacerdotes de la comunidad de Chicago. El Santo Padre dijo que “En San Miguelito ya se vivía de manera profunda una Iglesia pobre para los pobres”, una Iglesia convencida que la única forma de superar la pobreza era la organización de la comunidad, desarrollando en la población destrezas, habilidades y liderazgos que le permitiera con acciones locales y articuladas dialogar sobre el respeto de sus derechos para una vida digna. Indudablemente esta vivencia le marcó en su vida y en su ministerio sacerdotal. 

Esperamos que mi hermano Conrado, al que quiero, aprecio y respeto, en estos momentos esté compartiendo este espacio, porque quiero expresarte de manera sincera, que celebro tu vida como sacerdote, inspirado en tantos mártires- como P. Héctor Gallegos y Monseñor Romero- quienes te han dado la fuerza para seguir adelante, a pesar de tantas dificultades, por la que atravesamos los que optamos con libertad y recta conciencia esta opción de vida para el servicio. 

Quiero expresarte que una de las cualidades que reconocemos siempre, es tu sensibilidad humana para identificarte con el pueblo que sufre, tu capacidad de servicio y solidaridad especialmente por los más necesitados y vulnerables. Esta entrega te ha hecho ganador de quienes han sentido tu cercanía y compañía como “el obispo del pueblo que no tiene voz”. Esa es la sabiduría popular que rompe esquemas y busca expresar su cariño y respeto. 

Padre Conrado has sido un apasionado en descubrir el rostro de Cristo en el pueblo sufriente, excluido y empobrecido. No todos lo hemos comprendido en su magnitud, pero no dudamos que has sido un luchador incansable, por tu entrega al evangelio encarnado en el pueblo. 

Hoy estamos celebrando, los Cuarenta y Cinco años de Presbítero, de ésta que es tú huella querido Conrado. Siguiendo con tu testimonio de vida el mensaje de Jesús, teniendo al amor como eje transversal, capaz de salir al encuentro del amor de los pobres. Un amor que nos debe llevar a todos al perdón y la reconciliación; y a trabajar por la dignidad humana. 

Por ello, como Iglesia vivamos la acción de gracias por las maravillas que Dios, ha regalado al P. Conrado Sanjur, por su permanente sí a Jesucristo en estos cuarenta y cinco años sacerdotales.  Gracias Hermano. 

ES DIFÍCIL SER CRISTIANO 

La lectura de este Domingo nos dice que a veces es difícil ser cristiano en primer lugar por la incomprensión que lleva consigo y porque si queremos ser seguidores de Dios al cien por cien, el camino es difícil porque hay que tomar decisiones y sobre todo tomar la cruz para seguir a Jesús. 

Desde esta perspectiva, el Evangelio de este Domingo nos sitúa frente a frente la forma de pensar de los hombres (Pedro) y la forma de pensar de Dios (Jesús). 

El pensamiento de los hombres apuesta por el poder, el dominio, el triunfo, el éxito; nos asegura que la vida sólo tiene sentido si estamos del lado de los vencedores, si tenemos dinero en abundancia, si somos reconocidos y estimados por los demás. 

La lógica de Dios apuesta por la entrega de la vida a Dios y a los hermanos; nos asegura que la vida solo tiene sentido si asumimos los valores del Reino y vivimos en el amor, en el compartir, en el servicio, en la solidaridad, en la humildad, en la sencillez. 

En mi vida y vuestra vida de cada día, estas dos perspectivas se enfrentan a cada paso. ¿Cuál es mi elección? ¿En mi perspectiva, cuál de estas dos propuestas ofrece un camino de felicidad seguro y duradero? 

Jesús se hizo uno de nosotros para realizar los planes del Padre y proponerlo a los hombres, a través del amor, del servicio de la entrega de la vida, como camino de salvación, de vida verdadera. En este texto (como, también, en otros muchos), queda claramente expresada la fidelidad radical de Jesús a ese proyecto.  

Desde esta situación, podemos entender aquellas sabias palabras que han transformado la vida de tantas personas: «¿De qué le sirve al hombre ganar todo el mundo si pierde su vida? (Mt 16,26); considero ésta como una de las frases más poderosas de Jesús, y con toda seguridad, una de las palabras del Señor que con fuerza ha taladrado la dureza y prepotencia de muchos corazones; por lo menos en lo que corresponde a este servidor, cada vez que proclamo esta frase del Evangelio, se me perfora el alma, brindándome un aterrizaje a lo que es verdaderamente importante. 

Pasamos tanto tiempo tratando de acomodarnos a los criterios del mundo, pensando que estos van a garantizar estabilidad, prosperidad y crecimiento; cuánto tiempo hemos perdido dejando que los valores del mundo den forma a nuestra conciencia, a nuestras elecciones y comportamientos sin lograr que estos den sentido a nuestra vida.

En algún momento de nuestra historia creímos que vivir a plenitud significaba ascender económicamente, huir de todo lo que olía a fracaso y construir casi «una novela rosa» con nuestra vida.  

De por sí, muchas personas experimentan que su vida no es tan feliz, al compararla con la vida de los «súper héroes», que la sociedad de consumo nos ofrece.  

No pocos sufren frente a la presión que desde sus trabajos y hogares ejercen familiares y amigos para que no «desperdicien» las oportunidades, o para que escalen, disfruten y se beneficien, aún a costa del perjuicio de los demás; tristemente, aún a costa de aquellos a quienes se dice amar. 

El que quiera salvar su vida la perderá. ¿De qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero si pierde su vida?”. Hay que ver lo que les gustaban a Jesús los juegos de palabras. Qué bueno que, a raíz de esta pregunta, podamos nosotros descubrir ¿Por qué y por quien daría yo “la vida”?  

Hay gente que pierde su vida por hacerse un “selfie” en una azotea o ponerse ciego de licor u otras sustancias. Hay gente que pierde su vida trabajando como un esclavo para una empresa, sin casi ver a sus hijos; de los que se perdieron tantos momentos importantes.

“La vida” es el don grande, importante, insustituible. Nuestras vidas son únicas. A veces felices, muchas veces desdichadas, la historia de cada ser humano es la mejor novela que uno pueda leer.  

Cuando vamos entregando la vida, hay una fuerza interior que sale de ti, algo indescriptible, que por un lado te desgasta, pero por otro te convierte en una luz que te desborda las orillas del mar de tu pecho. Cuando te das eres feliz.

Tengamos siempre presente: la vida se pierde como arena entre las manos, en consecuencia, hemos de preguntarnos constantemente: ¿En qué estoy gastado mi vida?  Puedes ganar dinero, ganar éxito, ganar peso… pero si perdiste a los tuyos habrá sido una carrera absurda. 

Dar la vida por la belleza, por la verdad, por el bien. Dar la vida para que haya justicia y se respete la vida de las personas, sean del color y de la raza que sean.  Dar la vida por la fe, por creer, por soñar por trabajar incansablemente por la Utopía; por todo eso sí que merece la pena perderse; o ganarse. Esas son causas hermosas y válidas por las que merece perder la vida.  

Pidamos al Señor Jesús que nos de la valentía para también decir: «¡Ponte detrás de mí, Satanás! Eres para mí un obstáculo, porque tus pensamientos no son como los de Dios, sino como los de los hombres» (Mt.16,23).  

¿Cómo pensamos los hombres? Los hombres no sabemos sufrir, pensamos que es necesario huir a toda costa del dolor. ¿Te has quedado embarazada, y no lo deseabas? ¡No sufras, aborta! ¿Te causa dolor tu matrimonio? ¡No sufras, divórciate! ¿Te han desahuciado los médicos, y no podrás librarte del padecimiento hasta que mueras? ¡No sufras, pide que te maten ya! Si no queremos que sufran nuestros «seres queridos», muchas veces no es por ellos; es para no sufrir nosotros su dolor. 

Eso le sucedía a Pedro, cuando, tras anunciar Jesús su Pasión, increpó al Señor: ¡Lejos de ti tal cosa, Señor! Eso no puede pasarte. 

¿Cómo piensa Dios? Mira a la Cruz, y lo sabrás; es todo un discurso silencioso. Al dolor no se lo vence huyendo de él, sino dándose la vuelta, encarándolo, y abrazándolo hasta convertirlo en amor. ¿Cómo piensas tú? 

Pidamos al Señor la gracia de lanzarnos a la aventura fascinante de seguirle. Aún con la cruz pesada que cargamos, estamos seguros que confiar en Ti, es la garantía más valiosa de no perder la vida. 

Seguir a Jesús supone renunciar a muchas cosas. Así nos lo dice Jesús en el Evangelio. Estar con Jesús significa negarnos a nosotros mismos, hacer de Jesús el centro de nuestra vida, cargar con todo lo nuestro y seguirle.  

Podemos dirigir nuestra mirada a lo que hemos dejado, a las renuncias que nos hemos impuesto, a los mandamientos que tenemos que obedecer. No son pocos. Todo eso puede tener algo de cruz. Es cierto.  Pero quizá sería mejor dirigir nuestra mirada a los aspectos más positivos. Como dice el profeta Jeremías en la primera lectura nos da la clave en el seguimiento: “Me sedujiste, Señor, y me dejé seducir”.  

Cuando se da ese proceso de seducción, la persona seducida ya no se fija en lo que queda atrás. Sólo tiene ojos para lo que está delante, para el objeto que le seduce. Vivir así nuestra fe nos llevará a descubrir no las renuncias sino la alegría de encontrarnos con Jesús, no los mandamientos sino la oportunidad maravillosa de formar parte de una comunidad de creyentes que cada domingo celebra con gozo su fe. Es decir, veríamos mucho más los aspectos positivos de nuestra fe que los negativos.  

Es la diferencia entre ir forzado o ir por amor. Cuando nos obligan a ir a algún lugar, cuando vemos que otros sólo cumplen con su fe como si fuera una obligación pesada, es lógico que descubramos sólo los aspectos negativos de esa realidad.  ¿Cuándo nos daremos cuenta de que el Evangelio es una cuestión de amor y no de normas y renuncias?  Esto es el Evangelio.  Pero ¡qué distinto pensamos nosotros!  ¡Qué distinto es lo que se nos propone cuando se presentan los sufrimientos!   

Hoy en día hay hasta una secta que parece muy evangélica y cristiana, y su lema consiste en dejar de sufrir. No hay aberración más grande que huir del sufrimiento. 

MES DE SEPTIEMBRE: LA BIBLIA Y SANTA MARÍA LA ANTIGUA 

Inicia el mes de septiembre, reconocido como el mes de la Biblia que nos permite sumergirnos en la Sagradas Escrituras, especialmente en este año de la Palabra de Dios. Es una oportunidad para aprovechar el curso bíblico virtual que ofrece el departamento de Biblia de la Arquidiócesis de Panamá, a partir del 1 de septiembre durante todo el mes, los martes y miércoles. 

También en septiembre, celebramos la fiesta de la Patrona de Panamá, Santa María la Antigua. Haz sentir la gratitud a la Madre de Dios bajo esta advocación, colocando una banderola celeste en tu casa, adornando una imagen de la Virgen en un lugar especial de tu hogar, si no tienes una imagen puedes averiguar dónde la están regalando Estampas de Santa María La Antigua… y sobre todo sigue la novena que se transmitirá por FETV y Radio Hogar, luego de la misa diaria, se repetirá después de la hora de la Misericordia y antes de la Hora Santa en la noche. 

Imploremos a nuestra Patrona, que ha acompañado al pueblo panameño en todos los momentos de su historia por más desde 500 años. 

ASUMIR RESPONSABILIDAD ANTE LA NUEVA APERTURA 

A partir de este lunes, las autoridades han levantado las restricciones para salir por género. Ahora nuestro cuidado está en nuestras manos. Cada uno de nosotros tenemos la responsabilidad de cuidar de nuestra salud y la de nuestros seres queridos. La salud es un don que debemos preservar, y el COVID 19 está dispuesto a arrebatarnos esa posibilidad si nos descuidamos. Quienes pueden evitar salir quédense en sus casas, pero si deben salir usen adecuadamente y mantengan su mascarilla; el distanciamiento físico y el continuo lavado de manos. 

Saldremos de esta pandemia si cada uno pone de su parte y pedimos a Dios su misericordia. Y seguimos confiando en nosotros mismos, en los demás, en Dios -como cada cual lo entienda- y en quienes nos dirigen, en los profesionales de la sanidad. 

Sé que no siempre es fácil alimentar esta confianza, pero es vital. Y junto a esta confianza, no podemos quedarnos de brazos cruzados, hemos de ser creativos para enfrentar nuevas situaciones que sin duda nos depararán estas próximas semanas y meses. Tal vez nuevos confinamientos, desplomes laborales, junto a espacios de oportunidad y nuevos descubrimientos.  

Por último, y no menos importante, la capacidad de sorprendernos por lo cotidiano, y por las alegrías y malos tragos de los que tenemos a nuestro alrededor. Solo cuando nos sentimos un poco más comunidad, somos capaces de reforzar nuestra capacidad de resiliencia para sacar lo mejor y las oportunidades de toda crisis. El Papa Francisco nos lo recuerda: «Solo podremos salir de esta situación todos juntos».  

 PANAMÁ, acatemos las normas que nuestras autoridades han implementado. Por ti, por los tuyos, por Panamá -Quédate en casa.

† JOSÉ DOMINGO ULLOA MENDIETA, O.S.A.

ARZOBISPO METROPOLITANO DE PANAMÁ

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