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Laica comprometida encontró su misión en los adictos

Pablo II abrió sus puertas –hace más de tres años– la psicóloga Argelia Vargas ha dedicado diez horas de todos los lunes y de manera ininterrumpida a su voluntariado, ofrece servicio especializado. Llega a las 10 de la mañana al Centro y se retira casi a las 8 y media de l a noche. Siempre una larga fila de personas le esperan, casi todas afectadas por diversos factores sociales, que comprometen

su dignidad humana.

“Desde que me enteré de la inauguración de esta obra, me comuniqué con su director Ariel López para ponerme a la orden. Acá estaré hasta que Dios disponga, estoy convencida que Él mismo me trajo para servirle, la necesidad y demanda de atención en los servicios de salud mental es muy alta”, asegura la psicóloga. Argelia tiene 63 años, desde niña gracias a su familia tiene muy clara su misión como bautizada.

“En mi parroquia Sagrada Familia he servido en catequesis y ahora estoy en el grupo de Liturgia, como estoy jubilada puedo dedicarme mucho más a mi Iglesia, hasta ahora pocos saben de este apostolado que he asumido con mis hermanos del Centro San Juan Pablo II”, manifestó.

La mayoría de los casos son adictos a drogas, ludópatas, otros con problemas conductuales, niños y jóvenes con dificultad de aprendizaje, hijos adictos, provenientes de hogares disfuncionales y de extrema pobreza. Reconoce que Dios le ha capacitado para esta misión. 

“Me gradué en psicología en Recursos Humanos y siempre trabajé para empresas, no tengo la especialidad en psicología clínica, pero tengo el don de servicio que solo el Espíritu Santo me ofrece”.

Gracias a esta experiencia, se le fue otorgada una beca para estudiar un diplomado en la Universidad Especializada de las Américas sobre Tratamiento de Adicciones. Tal como lo manifiesta el Santo Padre en el numeral 273 de su exhortación Evangelii Gaudium, “Yo soy una misión en la tierra y para eso estoy en el mundo”, Argelia está convencida de la necesidad que tiene todo laico de capacitarse. Por su experiencia la misión no se da de un día para el otro, requiere de todo un proceso de discernimiento y preparación.

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