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“Las sombras de un mundo cerrado”

Oremos a Cristo Jesús, para que unidos caminemos en la esperanza de un mundo mejor, que no perdamos el sabor de la fraternidad y la amistad social.

  1. Bienvenida y ambientación

Hermanos y hermanas ¡bienvenidos! El Papa Francisco ha puesto en nuestras manos, la hermosa Encíclica “FRATELLI TUTTI” (Hermanos todos), que motivado nuevamente por San Francisco de Asís, la dedica a la “Fraternidad y a la “Amistad Social”.   Está compuesta por ocho (8) capítulos; e iniciaremos con el primero: Las Sombras de un mundo cerrado”, que presenta en carne vive, las sombras en que vive nuestro mundo actual.

Hermanos todos, unidos en comunidad, bajo la protección y guía de Santa María La Antigua, oremos a Cristo Jesús, para que unidos caminemos en la esperanza de un mundo mejor, que no perdamos el sabor de la fraternidad y la amistad social; y alcanzar el ideal de nuestra Iglesia:  “Casa y escuela de comunión en el Señor abierta a todos, con una atención preferencial por los pobres….”

  1. Hecho de vida Carta de un niño

Salí de aquella fábrica sorprendido de lo que vi, tantos niños trabajando, uno metió esta carta en mi bolsillo, pero no la recordaba hasta ahora que salí del avión.

“Niños del mundo, yo soy un niño alegre a pesar de las condiciones en las que vivo, y quiero seguir viviendo, aunque a veces siento dolor en cuerpo y alma cuando el hambre nos golpea a mi madre y mis hermanos.  Y es que, el hambre es como tener un hueco en el estómago, seguido de dolor hasta llegar a un punto en el que ya no se siente tanto, pero el cuerpo empieza a pedir ayuda, como a decir que ya no tiene fuerzas.  Yo tengo ocho años, soy el mayor de cuatro hermanos y cuido de ellos, trabajo en esta fábrica con mamá largas horas para poder comprar algún alimento; siento que debo proteger también a mi mamá, ella está solita y siempre llora cuando no tiene nada para darnos de comida.  

Cuando juego en la calle, algunos niños me dicen que en otros lugares del mundo existen niños que tienen comida todos los días, pero que no les gusta y gritan para que no los obliguen a comer, hasta dicen que cerca de los basureros hay mucha comida que tiran los trabajadores de restaurantes. No quiero pensar que existen lugares donde pueden comer todos los días y que nadie haya querido hacer algo para ayudarnos a los que vemos un plato de comida una o dos veces a la semana.

Es por eso que les escribí esta carta, niños del mundo, para que ruede por ahí y llegue lo más lejos posible, y así, en caso de que llegue a ustedes, pueda hacerles saber que existen niños que viven como yo. Solo quiero hacerles saber que yo existo y que tengo hambre. Llega la noche, cierro los ojos y hago el esfuerzo para no abrirlos, para quedarme en esa sombra adormilado y así tratar de apartarme de lo que siento durante el día. Pero es difícil mantener cerrados mis ojos y entregarme a ese viaje nocturno. Mi estómago no me lo permite. Tengo hambre”.

  1. Escuchamos la Palabra de Dios

Mt 5, 6-7 (Bienaventuranzas)

«Viendo la muchedumbre, subió al monte, se sentó, y sus discípulos se le acercaron. Y tomando la palabra, les enseñaba diciendo: Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos serán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia”.

  1. Intercambiando ideas

La lectura comprende dos de las Bienaventuranzas.   Nos anuncia Dios el nuevo proyecto  que acoge a los pobres y a los excluidos; y denuncia el sistema que ha excluido a los pobres y que persigue a los que luchan por  la justicia.   Hagamos un dúo con estas dos bienaventuranzas: Los que tiene hambre y sed de justicia, y los misericordiosos.  Los que tienen hambre y sed de justicia son los que desean renovar la convivencia humana, para que esté de nuevo de acuerdo con las exigencias de la justicia.  Los misericordiosos son los que tienen el corazón en la miseria de los otros, porque quieren eliminar las desigualdades entre los hermanos y hermanas.  Con estas dos bienaventuranzas podemos reconstruir la relación entre las personas mediante la práctica de la justicia y de la solidaridad.

El hambre y la sed de  justicia son dos necesidades vitales del ser humano que no admiten demora para solucionar…no pueden esperar…tenemos que tomar acción.  Nos dice el Papa Francisco en la encíclica Fratelli Tutti que, ojalá que la pandemia de Covid-19 no se trate de otro episodio severo de la historia del que no hayamos sido capaces de aprender….Ojalá, no nos olvidemos de los ancianos que murieron por falta de respiradores, en parte, por los sistemas de salud desmantelados año tras año…. Ojalá, que tanto dolor no sea inútil….Tenemos  que saltar a una nueva forma de vida en donde reconozcamos que nos necesitamos y que nos debemos unos a los otros.

  1. Preguntémonos:

– ¿Qué otras sombras de un mundo cerrado vemos en Panamá?

– ¿Somos conscientes  de que en Panamá y el mundo, mueren niños por   desnutrición?

– Niños, jóvenes, hombres y mujeres con hambre, enfermos; ancianos solos y abandonados, ¿reciben de tus manos, de tu comunidad parroquial, de tu movimiento apostólico, gestos fraternos y acciones misericordiosas para mitigar su hambre y su dolor?

– ¿Estamos  viviendo estos momentos de pandemia Covid-19, como un tiempo de renovación, conversión y misericordia, con la esperanza de que en un futuro muy cercano todos tengamos esa vida en abundancia que el Señor nos ofrece?

– ¿Cómo pueden los jóvenes usar sus redes sociales para unirse por un cambio en el manejo de los alimentos en Panamá y a nivel mundial? ¿Conocen el Banco de Alimentos?

– ¿Qué hacer para que esas “sombras de un mundo cerrado” de las que nos habla el Papa Francisco, podamos convertirlas en luces hacia una vida digna para todos: ambientes laborales, sociales y familiares?   (Señale dos o tres cosas concretas).

  1. Contemplación y canto

En el silencio, a la luz de la Palabra Dios que hemos compartido dirijamos nuestra mirada a quienes ya sufren y sufrirán más, producto de esta Pandemia, es decir, los más pobres y desamparados…los más frágiles y vulnerables.   No seamos indiferentes al sufrimiento de los que son y serán los más afectados por esta crisis.. (Canto: Con nosotros está y no lo conocemos..)

  1. Compromiso
  • No mirar con desprecio a los niños, y demás personas de la calle que piden comida.
  • Colaborar en lo que nos sea posible, con el Banco de Alimentos; y promover esa ayuda.
  • En nuestras parroquias y movimientos apostólicos, mantener los programas de ayuda con bolsas de comida y otras obras de misericordia para con los más necesitados; no importa cuán pequeña parezca esa ayuda. No claudiquemos.
  • Como padres de familia, transmitir a nuestros hijos el valor de la solidaridad, sobre todo con el ejemplo.
  1. Oración Ecuménica Cristiana (Papa Francisco- Fratelli Tutti)

 

Oración cristiana ecuménica

Dios nuestro, Trinidad de amor,

desde la fuerza comunitaria de tu intimidad divina

derrama en nosotros el río del amor fraterno.

Danos ese amor que se reflejaba en los gestos de Jesús,

en su familia de Nazaret y en la primera comunidad cristiana.

Concede a los cristianos que vivamos el Evangelio

y podamos reconocer a Cristo en cada ser humano,

para verlo crucificado en las angustias de los abandonados

y olvidados de este mundo

y resucitado en cada hermano que se levanta.

Ven, Espíritu Santo, muéstranos tu hermosura

reflejada en todos los pueblos de la tierra,

para descubrir que todos son importantes,

que todos son necesarios, que son rostros diferentes

de la misma humanidad que amas. Amén.

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