Espiritualidad

Llamados a orar

P. Jhassir Pacheco

Todos somos llamados a orar. La oración es esencial en la experiencia personal y comunitaria de la vocación, además fortalece la amistad con Jesús. El Señor habla siempre en el silencio de la oración.

La pregunta que surge es: ¿Por qué debemos orar por las vocaciones? Es un medio para encontrar. La oración es el momento para poner nuestra vida delante de Dios y dejar que Él disponga lo que quiera. Es un medio para encontrar la vocación a la que Dios nos llama. Da seguridad en el camino de la fe, transforma la incertidumbre en confianza, el miedo en certezas, oscuridades en luz, preguntas en respuestas, agotamiento en perseverancia, tristezas en alegrías, cruces en pascuas.

Es un gran servicio. “La oración ha de ocupar un lugar muy importante en la pastoral vocacional. Lo dice claramente el Señor: «Orad al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies» (Mt 9, 38). La oración constituye el primer e insustituible servicio que podemos ofrecer a la causa de las vocaciones. Puesto que la vocación es siempre un don de Dios, la llamada vocacional y la respuesta a dicha vocación solo puede resonar y hacerse sentir en la oración, sin que ello sea entendido como un fácil recurso para desentendernos de trabajar en la evangelización de los jóvenes para que se abran a la llamada del Señor. 

Es anunciar el evangelio de la vocación. Orar por las vocaciones supone, en primer lugar, orar y trabajar por la fidelidad a la propia vocación; crear ambientes donde sea posible escuchar la llamada del Señor; ponernos en camino para anunciar el evangelio de la vocación, promoverlas y provocarlas. Quien ora de verdad por las vocaciones, trabaja incansablemente por crear una cultura vocacional.” (Pastoral Vocacional y Vida Consagrada. Horizontes y esperanzas, Papa Francisco, 2017).

Es una gran misión. Orar por el surgimiento y perseverancia fiel de la vocación matrimonial, sacerdotal, religiosa y laical es una gran misión. El clamor de nuestra humilde oración a Dios es el primer paso para el surgimiento de una vocación. 

Es parte de la maternidad de la Iglesia. “La maternidad de la Iglesia se expresa, a través de la oración perseverante por las vocaciones y del acompañamiento que brinda a quienes perciben la llamada de Dios”. (53 Jornada Mundial de oración por las vocaciones, papa Francisco).

Crea sensibilidad y receptividad. “Es necesario intensificar de diversas maneras la oración por las vocaciones, con la cual también se contribuye a crear una mayor sensibilidad y receptividad ante el llamado del Señor”.  (DA n. 314).

El Curso Básico de Pastoral Vocacional de los Sacerdotes Operarios Diocesanos, recuerda iniciativas para orar por las vocaciones: 

La Eucaristía con intenciones vocacionales. Se tienen presente todas las vocaciones y se invita a la comunidad a orar por ellas. El misal romano ofrece esquemas para la celebración: por el obispo, por los sacerdotes, por las vocaciones sacerdotales, por las vocaciones religiosas, por los laicos, por la evangelización de los pueblos, por la santificación del trabajo, por la familia, y por los esposos. 

Hora santa vocacional. Existe la costumbre de celebrarla los jueves. Se le puede dar dinamismo, que haga presente la oración por las vocaciones en la parroquia.

La celebración de la Palabra con tema vocacional, especialmente en ámbitos donde se anuncia la llamada de Dios y la catequesis vocacional, en los grupos de catequesis, juveniles y en colegios. 

El rosario vocacional. Se puede aprovechar este acto de devoción para orar por la propia vocación y por las vocaciones.

Los aniversarios sacerdotales y de la vida religiosa, al igual que los momentos de ingreso en el seminario o en las casas de formación. 

Las fiestas patronales, subrayando el proceso vocacional del santo y cómo es un modelo de disponibilidad ante el llamado de Dios y necesidades de los hombres. 

Doblar rodillas

  • Oración vocacional. rezarla individualmente, en familia o en comunidad. Usar esta oración al final de la misa o reunión de los grupos parroquiales. 
  • Oración de las familias. Los padres que oran por la vocación de sus hijos; los esposos que se enriquecen mutuamente por la experiencia de la oración; la oración de todos por las vocaciones.
  • Oración de los enfermos. Puede ofrecerse especialmente por las vocaciones en la comunidad parroquial y diocesana.
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