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¿Lo que le das de beber a tu hijo es saludable?

Se habla mucho sobre la importancia de que los niños ingieran alimentos saludables, pero, ¿y qué pasa con las bebidas saludables? Lo que bebe un niño puede repercutir considerablemente sobre la cantidad de calorías ingeridas, así como sobre la cantidad de calcio que contiene su dieta, siendo el calcio una sustancia necesaria para desarro­llar unos huesos fuertes. Para niños de todas las edades, el agua y la leche son las mejores opciones, de modo que lo más conveniente es servírselas a menudo. El agua no solo carece de calorías, sino que el hecho de beberla enseña a los niños a aceptar una bebida apenas sin sabor y no azucarada para calmar la sed. Puesto que un vaso o una taza de leche contiene unos 300 miligramos de calcio, la leche puede ser un elemento fundamental que contribuye a las necesidades diarias de calcio de su hijo.

Si a su hijo no le gusta el sabor de la leche, pruebe a añadirle un toque de sabor, por ejemplo, a chocolate o a fresa. Ese punto de sabor puede cambiar mucho las cosas y no añadirá a la bebida una cantidad importante de azúcar.

Cuando un niño bebe demasiada cantidad de algunas de las siguientes bebidas: jugo natural, bebidas elaboradas con jugo de frutas, bebidas deportivas y refrescos, estas últimas pueden desplazar a toda la leche que necesita. Además, las bebidas azucaradas también favorecen la acumulación de calorías.

Si a su hijo le gustan los jugos, asegúrese de servirle jugos de frutas naturales al 100%, y diga no a los refrescos. Los refrescos se sirven a menudo a los niños, pero carecen de valor nutritivo y contienen cantidades elevadas de azúcar.

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