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Los rostros de la crisis

Familias que viven hacinados en casas y barriadas, muchos de ellos sin agua potable, trabajadores que perdieron su empleo o les han reducido su ingreso, mujeres trabajadoras que son el sostén de su familia, los llamados informales, por cuenta propia, microempresarios, que se debaten entre salir a conseguir el sustento diario y contagiarse o quedarse en su casa, sin alimentarse ni él ni su familia, productores campesinos o indígenas que viven aislado, sin acceso a la atención primaria de salud, ni carreteras, jubilados a quienes quieren descartar como trasto viejo, después de haber trabajado toda su vida y dado lo mejor al país y a sus familias.

Antes de la crisis, Panamá tenía cerca del 20% de habitantes en niveles de pobreza, cerca de 400,000 personas en la informalidad, según datos de la Cepal, somos el país con la segunda peor distribución de ingreso en Latinoamérica, y el 6° lugar en el mundo. Antes del COVID-19, el desempleo creciente alcanzaba al 7.1% (146,111 personas desempleadas). Con el decreto 81 llamado de “flexibilización laboral”, 241,000 contratos fueron suspendidos. Cifras de MITRADEL indican que sólo el 4% se ha incorporado, con jornada reducida, salario reducido, sin ingreso para satisfacer las necesidades. Esto es ilegal según el actual código de trabajo. (216)

Informalidad laboral

Según la OIT, se incrementó un 10% adicional, 62% de informalidad, de los cuales, 59% son por cuenta propia, de los cuales el 65% son limpiadores, semáforos, no son emprendedores. Con el COVID se ha incrementado esta situación. (38)

El bono solidario

Mientras que Panamá aporta en bono mensual el 0.3 % del PIB per cápita según Paridad del Poder Adquisitivo (PPA), Costa Rica 1.2% y El Salvador 3.6%. La ayuda a los panameños es contradictoria con la boyante economía que el país ostentaba.

Endeudamiento del país

El país está viviendo un proceso de endeudamiento, dirigido a favorecer al sector bancario, la moratoria implica pérdida de vivienda, automóviles, tarjetas y préstamos personales. La deuda de Panamá ya era alta en los tres últimos gobiernos. Hay que decir que la deuda no se usa para satisfacer demandas sociales. 

Préstamos condicionados 

Antes del COVID-19, la deuda per cápita estaba entre los 7,000 a 8,000 dólares y ahora se ha incrementado. El 35% del PIB se destina a pagar la deuda. La emisión de bonos incrementa el endeudamiento y está condicionada a que el Estado los traslade a la banca privada. 

Rostros: mujeres, jóvenes, ancianos 

En las mujeres las consecuencias de la crisis pueden ser más agudas.

Mujeres que trabajan en el servicio doméstico, no están recibiendo recursos ni tienen contrato de trabajo. A la gran mayoría se les han suspendido trabajos. Jóvenes afectados en su mundo laboral que regresan con jornadas y salarios reducidos. Por otro lado, un sistema educativo que está paralizado por una ineficaz actitud del MEDUCA. 

Propuesta del Papa Francisco

COVID-19. Medidas en cárceles.

El programa del Papa Francisco propone “un plan para resucitar” al mundo ante la crisis generada por la expansión del coronavirus. Pidió que se condone o reduzca la deuda de los países pobres, especialmente afectados por la pandemia del Covid-19” Además, pidió un alto al fuego en todo el mundo y evitar la compra masiva de armas.  

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