La voz del pastor

Los santos patronos de la JMJ son modelos para los jóvenes del mundo

Estamos convencidos que la renovación de la Iglesia y de la sociedad depende en gran medida de la atención pastoral que demos a nuestra juventud. Es por ello que la Jornada Mundial de la Juventud es un proyecto de país, único en el mundo que nos da posibilidades extraordinarias para lograr que sean los protagonistas.

La juventud está llamada por el mismo Papa Francisco a hacer lío, que significa ser esa Iglesia en salida, que va a las periferias existenciales y geográficas, sin temor a accidentarse en el  anuncio del evangelio de la alegría.

Santos Patronos de la JMJ 2019

Para llevar esta misión adelante, los jóvenes  no están solos, contarán para la Jornada Mundial de la Juventud Panamá 2019 con santos y santas patronos que son propios de nuestra misión en este continente americano.

La vida de estos santos americanos serán una inspiración para toda la juventud, porque supieron en medio de situaciones difíciles vivir los valores del evangelio: respeto a la vida, a la dignidad de la persona, cuidado de la creación.

Veamos una pequeña referencia de cada uno de ellos para que tengamos idea de su caminar de fe y santidad.

San Martín de Porres:  un joven negro cuya madre es panameña, quien mostró en su vida humildad y entrega a los demás, a pesar de la discriminación, de la exclusión social y religiosa que sufrió.  Su entrega a Dios y su vida está presidida por el servicio, la humildad, la obediencia y un amor sin medida. Es querido por todos, invocado por ricos y pobres, enfermos y menesterosos, por hombres de ciencia y por ignorantes. Todo porque fue humilde, obediente, y, como dijera Juan XXIII, “Es Martín de la Caridad”.

San Juan Diego, indígena mexicano a quien nuestra Señora de Guadalupe le encomendó una misión muy especial, que asumió y cumplió en medio del miedo a la increencia de muchos. Pobre, honrado, trabajador, bondadoso y muy religioso, se convirtió al cristianismo y fue bautizado junto con su esposa en 1525 por los misioneros franciscanos. Desde entonces no faltaba nunca a la catequesis o “doctrina” ni a la misa dominical. Después de las apariciones vivió en una choza cercana a la recién construida Basílica de Ntra. Sra. de Guadalupe.

Santa Rosa de Lima, la primera santa de América. Tras haber dado signos de una intensa precocidad espiritual, a los veinte años tomó el hábito de terciaria dominica, y consagró su vida a la atención de los enfermos y niños, y a las prácticas ascéticas. Recluida frecuentemente en la pequeña ermita que se hizo en el huerto de sus padres, abrirá su alma a la obra misionera de la Iglesia con celo ardiente por la salvación de los pecadores y de los “indios”. También destaca por sus obras de misericordia con los necesitados y oprimidos.

San José Sánchez del Río, a sus 14 años fue  un mártir de Cristo Rey que supo estar a la altura de la misión de Dios, durante las difíciles circunstancias que le tocó vivir, en un ambiente de guerra y odio contra la fe y de persecución sangrienta en México. Fue torturado y ejecutado. Quisieron obligarlo a apostatar de la fe con las torturas, pero no lo lograron. Sus labios solamente se abrían para gritar ‘¡Viva Cristo Rey y Santa María de Guadalupe!’.

Beata Sor María Romero Meneses, es la segunda mujer centroamericana en ser beatificada.  La religiosa nicaragüense,  hija de María Auxiliadora, “supo reflejar el rostro de Cristo que se hace reconocer al repartir el pan. Realizó su formación para la vida religiosa en El Salvador y pasó la mayor parte de su vida en Costa Rica”. “Con un amor apasionado a Dios y una confianza ilimitada en el auxilio de la Virgen María, sor María Romero fue religiosa ejemplar, apóstol y madre de los pobres, que, sin excluir a nadie, eran sus preferidos”.  (Juan Pablo II, homilía de beatificación el 14 de abril de 2002).

San Juan Bosco, patrono de la juventud, fiel creyente del método preventivo, fue un educador excepcional. Su inteligencia aguda, su sentido común y su profunda espiritualidad le llevaron a crear un sistema de educación capaz de desarrollar la persona en su totalidad cuerpo, corazón, mente y espíritu. Valora en su justo punto el crecimiento y en la libertad mientras coloca al niño en el centro mismo de toda la empresa educativa. Su pasión era la educación de los jóvenes, los más pobres y abandonados.

Beato Óscar Arnulfo Romero, arzobispo salvadoreño, modelo de entrega pastoral y defensor de la dignidad y los derechos humanos, que murió mientras celebraba la eucaristía. Atendió paternalmente a los sacerdotes y agentes de pastoral, afrontando con valor y sufrimiento los numerosos casos de persecución, cárcel y asesinatos de miembros del clero y catequistas. Defendió incansablemente la paz, llamando a todos a la conversión, defendiendo la Doctrina Social de la Iglesia y denunciando todas las violaciones a los Derechos Humanos.

San Juan Pablo II, jugó un papel importante en el surgimiento de la Jornada Mundial de la Juventud; ya que fue dentro de su pontificado en donde surge esta iniciativa que ha trascendido y sigue trascendiendo con el transcurrir del tiempo. A los jóvenes les dijo: “Vosotros sois la esperanza de la Iglesia y del mundo, vosotros sois mi esperanza”.

Los santos y santas patronos de la JMJ muestran que la vida de santidad es posible en todas las culturas y etnias, sin diferencia de sexo, ni de edad. La entrega generosa de sus vidas por Dios y el prójimo les hizo llegar a la santidad.

Monseñor José Domingo Ulloa Mendieta, OAR / Arzobispo Metropolitano de Panamá

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