Pastoral Juvenil

María, discípula misionera, escucha y confía en la voz del Padre

Como cristianos aprendamos de María a vivir el Evangelio, desde una perspectiva de escucha al Padre.

Thatiuska Murrell

María, como madre de Jesús, sale al encuentro de la misión. Ella nos enseña a caminar conforme a la voluntad del Padre.  Como discípula, María nos muestra el servicio, el amor y la acogida al prójimo desde las enseñanzas que Jesús mismo le transmitió y nos transmite desde la sencillez de su nacimiento.

La escucha atenta de María la llevó a formar parte muy importante del plan de salvación. A pesar de ser joven, María acogió con amor lo que el Ángel Gabriel le anunció, confiando en la voz de Dios, y a pesar de las tantas interrogantes que pudo tener, se entregó por completo a la voluntad del Padre. Por eso como jóvenes debemos estar atentos a la voz de Dios, que nos comunica la misión a la que estamos llamados en casa, en nuestro colegio o en nuestro grupo de amigos.

En concreto, María es misionera siendo portadora de Jesús, lo que nos invita a comunicar el Evangelio siendo portadores de la Palabra hecha hombre. Para ello es necesario preparar y disponer nuestro corazón como pesebres que, aunque llenos de suciedad, podamos recibir al salvador en esta Navidad para limpie nuestro interior; para que sea Él quien nos acompañe a todos nosotros sus discípulos en nuestra misión diaria, que nos llevará a la santidad y comunión con el Padre.

Por esto, como cristianos aprendamos de María a vivir el Evangelio desde una perspectiva de escucha al padre y estando atentos al mensaje que el nos desea transmitir.

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