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Mercedarios a buen ritmo en contra del Coronavirus.

Marianne Colmenárez 

Durante la cuarentena, personas en situación de calle tocan diariamente la puerta de la parroquia Nuestra Señora de Fátima, ubicada en El Chorrillo. Por más que el templo esté cerrado, debido al confinamiento, la comunidad mercedaria colocó un cartel informando que está abierta para asistir a todo aquel que necesite. 

Con todas las medidas de seguridad e higiene, los frailes de la comunidad entregan platos de comida recién elaborados a quienes no tienen hogar. 

“Hemos encontrado maneras de acompañar, apoyar y manifestar caridad hacia los fieles, considerando que lo importante no es estar conectados, sino vinculados en este momento tan difícil”, afirmó Fray Javier Mañas, religioso mercedario. 

Han repartido más de 600 bolsas de comida a los más necesitados de El Chorrillo. 

Gracias a los delegados de la parroquia, la comunidad conoce la realidad y las necesidades más apremiantes, algún adulto mayor o  alguien enfermo. “Ellos conocen a su gente y nos comunican inmediatamente con la parroquia y se le brinda la ayuda que ha necesitado”, asegura el religioso.  

Desde que comenzó la cuarentena han desarrollado con responsabilidad y creatividad todo tipo de actos, rutinas y celebraciones. Optaron transmitir por el Facebook de la parroquia, la celebración eucarística, diariamente a las seis de la tarde.   

“De distintas formas buscamos mantener la vinculación con la comunidad, atendemos los funerales en esta parroquia y también en la Iglesia Nuestra Señora de la Merced, cumpliendo el protocolo y medidas sanitarias establecidas, pero sobre todo acompañándoles en este momento de duelo”, señaló Mañas. 

Cuidados extremos 

La Orden de la Merced en Panamá ha intensificado la labor de cuidado y protección en la población interna de sus dos grandes obras:  El Hogar de Ancianos San Pedro Nolasco y el Hogar de Niños Federico Humbert Azcárraga.

Fray Javier explica que por todo lo sucedido, tomaron medidas extremas por temor a que pudiera enfermar algún abuelo, de los cuarenta adultos mayores que actualmente residen. “Coordinamos un transporte para movilizar a los cuidadores, modificamos los horarios para reducir los cambios de personal, prohibimos las visitas y se desinfecta todo con el mayor de los cuidados”, dijo. 

Agrega que diariamente con los abuelos celebran misa en el hogar y practican diferentes actividades recreativas para mantenerles activos, hasta la fecha no hay nada que lamentar. Los veinte niños que están, bajo la custodia de la parroquia, continúan con sus estudios. Además están al pendiente de su protección.

DETALLES

  • Atienden las parroquias del Casco Antiguo. Inspeccionan diariamente las temperaturas y humedades de los edificios, al pendiente de cualquier anomalía y de preservar el patrimonio cultural. 
  • El Centro Educativo Nuestra Señora de la Merced ubicado en El Chorrillo y de la Escuela San Pedro Nolasco, ubicada en Burunga, Arraiján, optaron por no parar. Trabajan con la plataforma Titan Educaline, facilitada por el MEDUCA. 
  • Mediante encuesta aplicada a los acudientes, conocen las necesidades emocionales y materiales de su comunidad estudiantil. 
  • Desde la Pastoral Penitenciaria, Fray Francisco Javier Palomares ha podido conseguir materiales de higiene para los privados de libertad. Recientemente donaron 20, 000 pastillas de jabón. 
  • Realizan gestiones para lograr que se agilicen los expedientes de privados que están enfermos. “Por su salud es mejor que estén fuera”, enfatizó el padre Mañas.  
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