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Miércoles de Ceniza

Con el Miércoles de Ceniza los fieles comenzamos a vivir en un clima penitente para arrepentirnos de nuestros pecados y convertirnos de corazón. Esas son las dos palabras claves de este tiempo: arrepentimiento y conversión.

La celebración del miércoles, que marca el inicio del tiempo cuaresmal, es una que tiene una particularidad comparada con el resto de las liturgias: la imposición de las cenizas.

El hecho de recibir cenizas tiene como objetivo recordarle al fiel su origen. “Recuerda que eres polvo y en polvo te convertirás”. Con un sentido simbólico de muerte, caducidad, humildad y penitencia, la ceniza ayuda a que mires en tu interior y descubras esas cosas que necesitan de la misericordia de Dios. Ayuda a reconocer que somos débiles, que vamos a tener un final y que necesitamos de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús para poder llegar a vivir junto a Él en el Reino de los Cielos.

Para vivir este tiempo de la mejor manera posible, la Iglesia propone tres actividades clave, destinadas a fomentar un crecimiento espiritual: la oración, el ayuno y la limosna

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