, ,

Natalia Pérez, panameña que se prepara con fe y disciplina para su próximo reto

Natalia Pérez, panameña que se prepara con fe y disciplina para su próximo reto

Con apenas 16 años, la taekwondista combina estudio, entrenamiento y oración mientras intensifica su preparación para representar al país en los Juegos Olímpicos de la Juventud de Dakar 2026

 

Por Marianne Colmenárez

La medalla de oro en el Campeonato Internacional Abierto de Taekwondo Kimunyong Cup G1 y la plata conquistada en los IV Juegos Suramericanos de la Juventud Panamá 2026, ocuparán un lugar especial en la habitación de Natalia Pérez Barragán. Estarán junto a muchas otras preseas obtenidas desde que comenzó a practicar taekwondo con apenas tres años y medio de edad.

Desde Corea continúa su preparación.

Hoy, con solo 16 años, la atleta panameña entiende que cada medalla representa un nuevo impulso para seguir creciendo. Su próximo gran reto serán los Juegos Olímpicos de la Juventud de Dakar, que se celebrarán del 31 de octubre al 13 de noviembre de 2026.

Fuera del tatami (ring), aparece una adolescente sencilla que disfruta compartir con sus amigos, salir al cine, pasear con su familia y vivir momentos propios de cualquier joven. “Soy bastante tranquila. Me gusta estar con mis amigos, reírme con ellos, comer juntos e ir al cine”, expresa, mientras sigue su preparación en una base de entrenamiento en Corea del Sur.

Para cualquier atleta, el camino hacia el alto rendimiento implica renuncias y, en el caso de Natalia, competir en una categoría de peso la obliga a controlar su alimentación. “Restringirme de cosas que me gusta comer es uno de los sacrificios que tengo que hacer”. Aun así, nunca pierde de vista el motivo por el que comenzó este recorrido.

 

Lejos de desanimarse tras perder el oro suramericano, convirtió cada error en aprendizaje para regresar fortalecida y seguir creciendo siempre.

 

Por otra parte, combinar entrenamientos con las clases tampoco ha sido fácil. Reconoce que al principio resultó complicado, pero encontró una rutina que le permite avanzar en ambas responsabilidades gracias también al respaldo recibido en su colegio.

Visitó esta bonita Iglesia en Mallorca, España.

Para Natalia, la fe no es algo que deja en casa cuando viaja a competir. “Siempre que viajo con mi mamá visitamos una iglesia”. Así ocurrió durante la pasada Semana Santa en Madrid, donde tuvo la oportunidad de confesarse. 

“Fue muy bonito y gratificante. Ahora espero encontrar el momento para prepararme y recibir el sacramento de la Confirmación”, añade. 

Antes de cada combate, siempre hace la misma oración. “Le pido a Dios que me proteja de cualquier lesión”. Cada noche, además, reza el Ave María antes de dormir y mientras esté en Panamá participa junto a sus padres y su hermanita Valentina en la parroquia Nuestra Señora de la Esperanza, ubicada en Condado del Rey. 

Su familia, siempre apasionada por este deporte. 

 Sueña con estudiar Fisioterapia, conquistar nuevas medallas y demostrar que un joven puede perseguir grandes metas sin dejar a Dios fuera de sus sueños.