La Conferencia Episcopal Panameña concluyó su 225.ª Asamblea Ordinaria con un llamado al reencuentro nacional.
Por Héctor Muñoz
Con el lema bíblico «La esperanza no defrauda» (Rm 5,5), los obispos de Panamá concluyeron este viernes 3 de julio su 225.ª Asamblea Ordinaria, celebrada del 29 de junio al 3 de julio, desde donde dirigieron un mensaje de fe, esperanza y cercanía al pueblo panameño.
Durante cinco días de trabajo, los prelados dedicaron sus jornadas a la oración, la escucha de la Palabra de Dios, el diálogo y el discernimiento sobre los principales desafíos que enfrenta el país. Inspirados por el llamado del papa León XIV a «escuchar, discernir e interpretar los signos de los tiempos», compartieron una serie de reflexiones orientadas a promover la reconciliación, la justicia y el bien común.
Solidaridad con Venezuela
Al inicio del comunicado, la Conferencia Episcopal Panameña renovó su cercanía espiritual, fraterna y solidaria con el pueblo venezolano, que atraviesa momentos de profundo dolor tras el devastador terremoto, así como con las familias panameñas afectadas por los recientes incendios registrados en la ciudad capital.
Como expresión concreta de esa solidaridad, los obispos invitaron a todas las comunidades parroquiales del país a participar en la colecta nacional que se realizará el próximo domingo 5 de julio en todas las celebraciones eucarísticas. Los aportes serán destinados a apoyar a los damnificados en Venezuela.
«Panamá necesita reencontrarse»
Uno de los mensajes centrales del comunicado fue el llamado al reencuentro nacional. Los obispos señalaron que Panamá vive un momento decisivo de su historia, marcado por la polarización, la pérdida de confianza en las instituciones, las dificultades económicas, el desempleo y la incertidumbre que enfrentan muchas familias y jóvenes.
«Panamá necesita reconciliarse consigo misma», afirmaron los prelados, advirtiendo que no será posible construir un país más justo, fraterno y próspero mientras prevalezcan la confrontación sobre el diálogo, la descalificación sobre la escucha y los intereses particulares sobre el bien común.
Por ello, exhortaron a todos los sectores de la sociedad a recuperar la confianza, escucharse con respeto y trabajar unidos por el presente y el futuro del país.
La dignidad humana como fundamento
La Conferencia Episcopal reiteró que la dignidad de toda persona debe ser el fundamento de la vida nacional, por encima de cualquier interés político, económico o particular.
Asimismo, hizo un firme llamado a fortalecer el Estado de Derecho, la independencia de los órganos del Estado y la credibilidad de las instituciones, recordando que cuando la ley deja de ser igual para todos, la justicia pierde fuerza, la confianza ciudadana se deteriora y la democracia se debilita.
Un sistema penitenciario que reclama esperanza
Los obispos también expresaron su preocupación por la realidad que viven las personas privadas de libertad, quienes enfrentan condiciones de hacinamiento, violencia y desesperanza.
Si bien reiteraron que la Iglesia no justifica el delito ni desconoce el derecho de la sociedad a vivir en seguridad, recordaron que toda pena debe estar orientada hacia la rehabilitación, la reinserción social y el respeto de la dignidad humana. Por ello, exhortaron al Estado y a toda la sociedad a impulsar políticas penitenciarias que favorezcan estos objetivos.
El agua, un derecho fundamental
Otro de los temas abordados fue la creciente preocupación por la falta de acceso suficiente y continuo al agua potable en diversas regiones del país.
Los prelados recordaron que el agua es un don de Dios, un derecho humano fundamental y un bien común que debe ser protegido y garantizado para todos. En ese sentido, insistieron en la necesidad de buscar soluciones concretas y urgentes que respondan a esta problemática que afecta la salud y la calidad de vida de miles de panameños.
Río Indio: el diálogo como único camino
Durante la Asamblea, los obispos sostuvieron un encuentro con representantes de la Autoridad del Canal de Panamá y de las comunidades de Río Indio, Donoso y otros territorios vinculados al proyecto hídrico.
La Conferencia Episcopal agradeció la disposición de ambas partes para presentar sus inquietudes y compartir sus perspectivas, reiterando que el diálogo sincero y respetuoso constituye el único camino para alcanzar soluciones duraderas.
Además, subrayó que todo proceso de desarrollo debe armonizar el interés nacional con el respeto a los derechos de las comunidades, su participación efectiva en las decisiones que les afectan y el cuidado responsable de la creación.
Un compromiso renovado con Panamá
Al concluir el mensaje, los obispos renovaron su compromiso de anunciar el Evangelio, defender la dignidad de toda persona, acompañar a las familias y trabajar incansablemente por la reconciliación, la justicia, la paz y el bien común.
Finalmente, retomando una exhortación del papa León XIV, invitaron a todos los panameños a preguntarse «qué Panamá queremos dejar a las futuras generaciones», confiando los frutos de esta Asamblea a la intercesión de Santa María la Antigua, patrona de Panamá, para que el país continúe caminando como un solo pueblo, comprometido con la paz y la esperanza.
