Laicos

¿Olvidaste que viene Adviento?

Vivir Adviento es más espiritual que físico, porque nos avocamos a reflexionar sobre ese gran misterio de la venida de Cristo.

Bernardina Moreno

La Iglesia nos propone cinco semanas para prepararnos al gran acontecimiento del nacimiento de nuestro Salvador, en otras palabras,  la Navidad. Dada las circunstancias que vivimos físicamente no será igual, por motivos de todos conocidos. Pero, no confundamos el hambre con las ganas de comer, porque vivir Adviento es más espiritual que físico, porque nos avocamos a meditar y reflexionar sobre ese gran misterio de la venida o aparición de Cristo hecho hombre entre nosotros, sin dejar su divinidad. Y por favor limitémonos a preparar nuestro corazón como verdaderos católicos viviendo el Adviento, como el tiempo litúrgico que es, porque una cosa es con guitarra y otra con violín, arreglen sus coronas, asistan a las eucaristías, mediten las lecturas propias de este tiempo y dejen la sicosis con todo lo que huele a pandemia. Cristo quiere nacer en un corazón limpio  no por gel ni alcohol,  sino arrepentido  libre de pecado y en paz,  y eso solo se logrará con una preparación espiritual basado en los principios de moral religiosa, valores y virtudes,

No mezclen como fórmula científica la normalidad que viven actualmente con lo que Dios espera de nosotros, somos personas de fe. Adviento es una época apropiada para vivir nuestra fe en los acontecimientos que nos marcaron como cristianos católicos, por eso no seamos tan sumisos a normas que nos impidan prepararnos a conciencia, Dios está por encima de los caprichos del hombre. 

Cristo quiere nacer en un corazón limpio, arrepentido, libre de pecado y en paz.

El Papa, hoy santo para gloria de Dios, Juan Pablo II, no se cansaba de repetir : “no tengáis miedo,  abrid vuestros corazones a Cristo”, por eso, con tapabocas o sin ellas,  tienen varias semanas para vivir ésta época de penitencia para después  celebrar una Navidad,  no de rumba y pachangas, que  es una forma mundanal y pagana, pudiendo a pesar de las circunstancias  demostrar a la sociedad que si es posible vivir como verdaderos cristianos católicos nuestras celebraciones litúrgicas como deben ser, a pesar de las restricciones que nos quieran imponer.

Es de suponer que muchas personas por situaciones o motivos de salud o edad no les será posible asistir físicamente a los templos, pero, así como dedican (algunos) horas enteras viendo programas virtuales tóxicos, sin juicio ni beneficio, muy bien pueden vivir un provechoso Adviento siguiendo los programas litúrgicos que comparten las distintas plataformas digitales. Iniciemos nuestro tiempo de Adviento con un corazón dispuesto a cambiar.

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