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Padre Justino un constructor de sueños

Nacido en San Andrés, Colombia el padre Justino Portocarrero, llegó a la diócesis de Colón-Kuna Yala en el año 1996. Fue el Obispo Carlos María Aris, a quien el padre Portocarrero describe como una belleza de obispo, quien lo instruyó en esta diócesis, “es un verdadero padre para nosotros los sacerdotes, siempre apoyando y preocupado, preguntándonos ¿cómo estás?, ¿cómo te va?

Servicio brindado

Por instrucción de Monseñor Aris fue trasladado a la Costa Abajo, específicamente a la comunidad de Chagres donde permaneció dos años, por todos esos pueblos de Miguel de La Borda, Govea, Piña, La Loma, describe a la gente del pueblo tan cariñosa y hospitalaria, que siempre le brindaron la mano.

Llegó como diácono y para poder ordenarse como sacerdote lo pasaron para la Catedral donde permaneció casi dos años, no cabe duda que llegó para hacer obras de caridad, colectaba alimentos y los repartía a los que no tenían nada que comer.

En 1998 fue trasladado a la Feria, pero para su sorpresa cuando llegó no encontró nada y le dijo a Monseñor que en ese lugar no había iglesia, solo habían cuatro paredes y un pedazo de techo, Monseñor le respondió “bueno Tino, ve a trabajar, defiéndete con lo que hay”.

Con la gente de la comunidad comenzó a construir, con lo que conseguía de las tómbolas, rifas y actividades. Con lo recaudado se colocó baldosas, paredes y techos.

En la Feria la gente es muy pobre, y existía un alto nivel de delincuencia. Se pudo construir un parque frente a la iglesia. “En ese mismo lugar se veía cuando los muchachos corrían y los mataban entrando a la iglesia, era un área de balaceras diaria”, comentó el padre Justino.

Viendo todo este escenario, el Padre Justino solicitó ayuda a la policía para que pusieran una estación de Policía, que hoy día opera en La Feria, y gracias a Dios ayudó con el problema de violencia que se daba en el área.

Más tarde, el padre Justino tenía otro plan, pensó que el pueblo necesita un comedor y habló con la Sra. Nilda Quijano, una señora muy colaboradora, “siempre que recurro a ella, ayuda es lo que recibo”, afirma.

Cuando vio a los niños todo el día sin hacer nada se preocupó, pensó “si los niños tienen que salir de la comunidad para estudiar, entonces La Feria necesita una escuela”.

Los hermanos de La Salle tenían un proyecto para construir una escuela y el Padre Justino se puso en contacto con ellos para construir la escuela que fuera gratis para los niños pobres. La idea era que los niños tuvieran todo para estudiar en el lugar donde vivían.

En la casa cural se matricularon a los niños. Tiempo después describe el sacerdote, los mismos niños para la cual se construyó la escuela eran excluidos y posteriormente la convirtieron en semiprivada.

“Me tocó nuevamente ver a los niños tomando bus para ir a la escuela en la ciudad de Colón”. Pero no se detuvo, insistió al Monseñor Aris que se necesitaba otro terreno para construir otra escuela y así fue, con mucha emoción se matricularon 1,200 niños de la comunidad de La Feria, se recibieron donaciones de diferentes personas entre uniformes, zapatos y libros para los estudiantes.

“Recuerdo que se habían matriculado 60 niños con discapacidad”, eso fue de gran impacto para el sacerdote. Permaneció 17 años en La Feria, lleva 4 años y medio en Río Alejandro y Villa Alondra, aquí el panorama era de abandono total, no habían salones para la catequesis, ni un buen altar. Cambió techos, construyó salones para la catequesis, se reabrió el comedor. La señora Nilda Quijano le colaboró junto a la señora Olgalina de Quijada.

Cobertura

El padre Justino sirve en la parroquia San Jacinto en Villa Alondra, capilla del Sagrado Corazón de Jesús de Río Alejandro, capilla de las Merceditas de la Virgen de Las Mercedes, capilla Dulce Nombre de María de la comunidad de María Chiquita, capilla la Virgen del Cobre en Río Piedra, la Virgen del Rosario en Altos de la Cruz y Capilla La Virgen de la Oración en Mechi.

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