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Palabras griegas: “Kejaritomene y pleres charitos”

La Virgen María siempre está llena de gracia, porque es  la voluntad de Dios.

Arnulfo Hernández

En el año 1995 asistí a una Conferencia donde el expositor explicaba que la Virgen María y San Esteban eran dos personas llenas de gracia, pero no significaba lo mismo. En el caso de María, ella era la única persona a la cual se le aplicaba la palabra “kejaritomene” que se traduce: La que estuvo, está y estará llena de gracia en todo momento (Lc. 1, 28).

Esto confirma que la Virgen María siempre está llena de gracia, porque es la voluntad de Dios. Ella estaba llena de gracia desde su concepción, su niñez y adolescencia e incluso durante los nueve meses de embarazo y posterior nacimiento de Cristo y durante toda su vida.

La gracia que se obsequia a los santos no es la misma que Dios le prodigó a la Santísima Virgen.

La Virgen María nunca perdió su condición de llena de gracia. Por otro lado,  San Esteban también estaba “lleno de gracia”, pero ahora  se usaron las palabras “pleres charitos” (He. 6, 8), cuya traducción da a entender que Esteban “solo estuvo lleno de gracia por un tiempo específico”, mientras que  la Virgen María está llena de gracia  por siempre.

San Lucas en su Evangelio y en el libro de Hechos de los Apóstoles, usa las palabras “kejaritomene” y “pleres charitos”, para resaltar la infinita  diferencia que  existe entre  la Santidad de la Virgen María y  de San  Esteban. Por eso la palabra “kejaritomene” no debe traducirse por un simple “muy favorecida”, porque esto distorsiona el valioso mensaje  revelado en el Santo Evangelio. La Virgen María es llena de gracia.

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