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Panamá celebra 200 años del Congreso Anfictiónico

Panamá celebra 200 años del Congreso Anfictiónico

En el Te Deum por el Bicentenario del Congreso Anfictiónico, monseñor José Domingo Ulloa llamó a renovar la vocación de Panamá como puente de diálogo, justicia y fraternidad.

Por Héctor Muñoz

Con una solemne celebración del Te Deum en la Basílica Catedral Santa María la Antigua, la Iglesia católica en Panamá se unió a la conmemoración del Bicentenario del Congreso Anfictiónico de Panamá, elevando una acción de gracias a Dios por la historia de la nación y renovando el llamado a construir una sociedad marcada por el diálogo, la justicia y la fraternidad. 

El Te Deum —expresión latina que significa «A ti, Dios» y que corresponde a un antiguo himno de acción de gracias de la tradición cristiana— se celebra en ocasiones de especial relevancia para la vida de un país. En esta oportunidad, reunió a autoridades civiles, cuerpo diplomático, representantes de distintas confesiones religiosas y fieles, para agradecer por los 200 años de uno de los acontecimientos más importantes de la historia republicana y latinoamericana.

Durante la celebración, el arzobispo de Panamá, monseñor José Domingo Ulloa Mendieta, recordó que esta conmemoración va mucho más allá de un ejercicio de memoria histórica.

«No hemos venido aquí únicamente a recordar un acontecimiento del pasado, ni a rendir homenaje a una de las páginas más significativas de nuestra historia. Hemos venido, sobre todo, a reconocer que el Señor sigue conduciendo el caminar de los pueblos»

El arzobispo señaló que la historia, contemplada desde la fe, permite descubrir la acción providente de Dios y recordó que hace dos siglos Panamá fue elegida como sede del Congreso convocado por el Libertador Simón Bolívar, cuyo propósito era fortalecer la unidad de las naciones recién independizadas.

Monseñor Ulloa destacó que ese ideal continúa teniendo plena vigencia y constituye una misión permanente para el país.

«Antes de ser un punto de encuentro entre océanos, nuestro país está llamado a ser un punto de encuentro entre personas. Antes de conectar rutas comerciales, Panamá está llamada a abrir caminos de diálogo; antes de unir continentes, está llamada a acercar corazones», afirmó.

En su homilía subrayó que el mayor puente que Panamá puede ofrecer al mundo no es una obra de ingeniería, sino un compromiso permanente con el diálogo, el respeto, la hospitalidad, la justicia y la paz.

Asimismo, invitó a reflexionar sobre los desafíos actuales de la sociedad, marcada por la polarización, la confrontación y el debilitamiento de la confianza.

«¿Seguimos siendo un pueblo que construye puentes o hemos comenzado también nosotros a levantar muros?», preguntó, exhortando a privilegiar siempre el bien común sobre los intereses particulares.

Al recordar también el aniversario del nacimiento de Simón Bolívar, el arzobispo destacó que el sueño de unidad del Libertador solo puede hacerse realidad cuando se fundamenta en la dignidad de toda persona y en una auténtica fraternidad entre los pueblos.

Durante su mensaje, también hizo referencia a las enseñanzas del papa León XIV sobre la dignidad humana y la responsabilidad de construir una sociedad donde nadie quede excluido, recordando que el verdadero progreso solo es posible cuando se pone a la persona en el centro.

Al concluir la celebración, monseñor Ulloa encomendó a Panamá a la protección de Santa María la Antigua, patrona de la nación, y animó a todos los presentes a traducir el espíritu del Congreso Anfictiónico en acciones concretas.

«Ojalá que nadie salga de esta Catedral siendo el mismo; que todos nos sintamos enviados a construir puentes donde otros levantan muros, a promover el diálogo donde surge la confrontación y a trabajar incansablemente por una Panamá reconciliada, justa y solidaria», manifestó.

La celebración del Te Deum recordó que el Bicentenario del Congreso Anfictiónico no solo invita a mirar con gratitud el pasado, sino también a renovar el compromiso de Panamá con su vocación histórica de ser tierra de encuentro, diálogo y fraternidad al servicio de la paz entre los pueblos.