Con el rezo del Santo Rosario, una emotiva procesión con velas y la celebración de la Eucaristía presidida por monseñor José Domingo Ulloa, cientos de fieles participaron este 13 de mayo en la fiesta de Nuestra Señora de Fátima en la Capelinha de Fátima, ubicada en Clayton.
Por Héctor Muñoz
La celebración conmemoró los 109 años de las apariciones de la Virgen María a los pastorcitos Francisco, Jacinta y Lucía, ocurridas en 1917 en Cova da Iria, Portugal, y reunió a familias, jóvenes, adultos mayores y devotos marianos que llegaron para vivir una noche marcada por la oración, la esperanza y la fe.
Desde tempranas horas, los peregrinos comenzaron a acercarse a este santuario mariano considerado una réplica exacta de la Capelinha de las Apariciones de Fátima, siendo Panamá uno de los pocos lugares del mundo que cuenta con una reproducción de este importante sitio de devoción mariana.
Un sueño nacido en tiempos difíciles
Durante la homilía, monseñor Ulloa destacó el profundo significado espiritual de este lugar, recordando que el proyecto de la Capelinha surgió en medio de la pandemia del año 2020, cuando el mundo atravesaba incertidumbre, dolor y temor.
“Lo que en el año 2000 parecía apenas un sueño, hoy es una realidad concreta”, expresó el arzobispo, resaltando que esta obra representa la fidelidad de Dios y la perseverancia del pueblo panameño.
Asimismo, señaló que la Capelinha no es únicamente una construcción arquitectónica, sino un refugio espiritual donde las personas llegan cargadas de preocupaciones, enfermedades, heridas y angustias, encontrando consuelo en la presencia maternal de María.
“Sin Dios, mi corazón termina vacío”, reiteró monseñor Ulloa durante la predicación, en un llamado a volver a la oración, la conversión y la esperanza.
Rosario con velas y procesión mariana
Uno de los momentos más significativos de la noche fue el rezo del Santo Rosario con velas, donde cientos de fieles iluminaron el lugar mientras elevaban sus plegarias por la paz del mundo, las familias, los enfermos y los jóvenes.
La luz de las velas acompañó posteriormente la tradicional procesión mariana, creando un ambiente de profundo recogimiento y devoción en honor a la Virgen de Fátima.
Durante la celebración, los asistentes también renovaron su confianza en el mensaje de Fátima, especialmente en el llamado a la conversión, la oración diaria del Rosario y la construcción de la paz desde el corazón humano.
Monseñor Ulloa recordó que el verdadero milagro de Fátima sigue siendo la conversión del corazón humano y no únicamente los acontecimientos extraordinarios asociados a las apariciones.
Un refugio espiritual para Panamá
En su reflexión, el arzobispo destacó además que Panamá es un pueblo profundamente mariano y recordó momentos importantes como la peregrinación de la imagen de Fátima por las diócesis del país, la Jornada Mundial de la Juventud y la consagración de Panamá al Inmaculado Corazón de María.
“La Virgen sigue reuniendo a sus hijos”, expresó, al señalar que este santuario continuará siendo un lugar donde muchas personas llegarán buscando esperanza y paz interior.
La celebración concluyó con un llamado a mantener viva la oración del Rosario en las familias y a confiar en la promesa de la Virgen: “Mi Corazón Inmaculado será tu refugio y el camino que te conducirá a Dios”.
