Las reclusas se prepararon por meses, con mucha fe y optimismo, para recibir los sacramentos de iniciación a la vida cristiana.
Herminia Rivera
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En una emotiva celebración, realizada el domingo 21 de diciembre, 46 mujeres privadas de libertad del Centro Femenino de Rehabilitación Cecilia Orillac de Chiari recibieron los sacramentos del Bautismo, la Primera Comunión y la Confirmación, como fruto de un proceso de formación y acompañamiento espiritual que se extendió por varios meses gracias a la Pastoral Penitenciaria de la Arquidiócesis de Panamá.
Esta oportunidad de cambio se da a través de la Pastoral Penitenciaria, la Orden de la Merced y la sección de Catequesis.

La ceremonia fue presidida por monseñor José Domingo Ulloa Mendieta OSA, arzobispo de Panamá, quien destacó durante su homilía que la misión de la Iglesia es acompañar, animar y sostener la vida de cada persona, reconociendo su fragilidad humana y recordando que siempre existe la posibilidad de un nuevo comienzo y una nueva oportunidad de vida para todos.
Esta celebración fue posible gracias al trabajo conjunto que realizan la Pastoral Penitenciaria, la Orden de los Mercedarios en Panamá y la sección de Catequesis de la Arquidiócesis, quienes brindaron acompañamiento constante a las internas, fortaleciendo su camino de fe y esperanza en medio de su proceso de rehabilitación.
Las privadas de libertad agradecieron a quienes hicieron posible su formación para lograr los sacramentos de la iniciación cristiana y así incorporarse a la vida de la Iglesia.
