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¿Qué aporta la iglesia Joven al tema de la ecología?

Hemos crecido pensando que éramos sus propietarios y dominadores, autorizados a expropiarla, ¡Un grave error!, olvidamos que nosotros somos tierra y, por tanto, corremos el riesgo de destruirla y a su vez ser víctimas de esta degradación. 

El aporte de Los jóvenes ya inició, y no vamos a parar, tenemos un gran reto, movidos por el Espíritu Santo, el de asumir la responsabilidad de replicar el mensaje de la Carta Encíclica Laudato Si´, del Santo Padre Francisco, sobre el cuidado de la casa común, mediante acciones concretas, a fin de lograr la conversión ecológica que supone movilizar un cuidado generoso y lleno de ternura que implica gratitud y gratuidad, es decir, reconocimiento del mundo como un don recibido de amor del Padre. 

 También implica reconocer la amorosa conciencia de no estar desconectados de las demás criaturas, de formar con los demás seres del universo una preciosa comunión universal, pero primero debemos promover e inspirar a alcanzar una conversión humana. Esto último requiere únicamente amor al prójimo, incluyendo el amor a la sociedad y el compromiso por el bien común, tal como lo dispone la doctrina social católica dentro de sus principios. 

La iglesia joven tiene la gran misión de replicar el amor social, plasmando una sociedad más humana, más digna de la persona, haciéndolo la norma constante y suprema de la acción.

¡No lo olvides! Todos tenemos una gran misión, cuando alguien reconoce el llamado de Dios a intervenir junto con los demás en estas dinámicas sociales, debe recordar que es parte de su espiritualidad, que es ejercicio de caridad y que de ese modo madura y se santifica, este es nuestro aporte constante, un aporte que debe perdurar para siempre.

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