El Misal Romano contempla una oración especial «En tiempo de terremoto», dentro de las celebraciones por diversas necesidades, para encomendar a Dios a quienes viven momentos de temor y pedir su protección.
Por Héctor Muñoz
Ante el terremoto en Colombia, el Misal invita a orar por quienes viven momentos de temor
El fuerte terremoto que sacudió Colombia este lunes 10 de agosto, con magnitud 7,4 y epicentro en San José del Palmar, Chocó, dejó afectaciones en diferentes regiones del país y fue sentido también en Panamá, Venezuela y Ecuador. Las autoridades colombianas continúan evaluando los daños y atendiendo a las personas afectadas.
En medio de esta situación, además de la solidaridad y la ayuda concreta a quienes han sufrido las consecuencias del desastre, la Iglesia invita también a elevar la oración.
El Misal Romano contiene una oración específica titulada «En tiempo de terremoto», dentro de las celebraciones por diversas necesidades.
La oración comienza poniendo en manos de Dios los temores de quienes experimentan estos acontecimientos y pide que, una vez pasado el movimiento de la tierra, las personas puedan experimentar nuevamente la seguridad de su protección.
«Oh Dios, que asentaste la tierra sobre sus cimientos, apiádate de nuestros temores y atiende nuestras súplicas…»
La oración pide al Señor que conceda su amparo y protección, especialmente en momentos en que la fragilidad humana se hace evidente ante la fuerza de la naturaleza.
Una oración que puede acompañar a las comunidades
Ante situaciones como la vivida en Colombia, esta oración puede ser una oportunidad para que las comunidades parroquiales, familias y grupos de oración encomienden a Dios a las personas fallecidas, heridas y damnificadas, así como a quienes participan en las labores de rescate, atención y recuperación.
El propio texto litúrgico concluye pidiendo que, seguros de la protección de Dios, los fieles puedan continuar sirviéndolo «llenos de alegría».
Más que una respuesta al miedo, la oración se presenta así como un gesto de confianza, solidaridad y esperanza, especialmente cuando una comunidad enfrenta las consecuencias de un desastre.
