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Racismo y violencia

José-Román Flecha Andrés

En la audiencia general del miércoles 3 de junio de 2020, una vez terminada su catequesis, el Papa dirigió su habitual saludo a los fieles, subrayando un punto u otro según las diversas lenguas. 

Al saludar a los fieles de lengua inglesa, conectados a través de los medios de comunicación social, se dirigió especialmente a los hermanos y hermanas de los Estados Unidos. En la mente de todos estaba sin duda la muerte de George Floyd, un hombre de color que había fallecido asfixiado por la rodilla de un policía. 

El Papa afirmó haber seguido con gran preocupación los dolorosos desórdenes sociales que se han venido sucediendo en los Estados Unidos, como consecuencia de esa trágica muerte, que  el Papa no describió.   

Sin embargo, afirmó con una evidente intención que “no podemos tolerar ni podemos cerrar los ojos ante cualquier tipo de racismo o de exclusión. 

 Con todo, el Papa tuvo también unas palabras sobre las violentas reacciones que se han desencadenado como protesta ante esa muerte. Francisco afirmaba que la violencia que se ha podido observar por todas partes destruye y lesiona a los mismos que la llevan a cabo. Y añadía una frase que recuerda una famosa declaración de Pío XII, en vísperas de la segunda guerra mundial: “Nada se gana con la violencia, mientras que es mucho lo que se pierde”. 

Deseaba finalmente el Papa Francisco que Nuestra Señora de Guadalupe, Madre de América, interceda por los que trabajan por la paz y la justicia en los Estados Unidos y en todo el mundo.  

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