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Retos 2020, esperanza para darienitas

El trabajo pastoral en el Vicariato Apostólico de Darién no cesa. Cada zona misionera cuenta con uno o dos sacerdotes instalados en estas regiones, precisamente para atender las necesidades que requiere cada iglesia. Las necesidades son muchas, sobre todo en lo que respecta a comunicación y vías de acceso.

Monseñor Pedro Hernández Cantarero, obispo de este vicariato, asegura que la falta de personal para cubrir todas las zonas misioneras, así como la falta de recursos son precisamente las debilidades que aquejan a esta región, porque sin recursos económicos no se puede sostener la iglesia y menos a los sacerdotes que fueran enviados a estas comunidades.

Ayuda

Mucho hay que hacer y pocas manos se tienen, aunado al trabajo sacrificado se encuentra el trabajo pastoral con la cultura afro e indígena, que vive en estas regiones y que muchas veces no es tan receptiva con la iglesia.

Destaca el obispo que para este nuevo año 2020, se espera poder desarrollar un plan pastoral más completo, y poder cumplir con la visión y misión en algunas áreas como lo son: pastoral de comunicación y pastoral afro.

Otra de las metas es ponerle mayor empeño a la pastoral migrante, que sigue siendo un reto para la iglesia panameña, sobre todo en Darién, donde diariamente entran migrantes procedentes de diversos países.

“Trabajar en unificar criterios dentro de la pastoral juvenil y familiar, hacer una mejor programación dentro de la pastoral sacramental, es parte de las opciones que se espera atender este año”, explica el obispo. A finales de este mes o principios de febrero se prevé realizar el consejo pastoral en el que se reúne todo el equipo de sacerdotes de las zonas misioneras, para evaluar el trabajo y asumir nuevos compromisos.

Economía

La realidad económica sigue siendo un desafío muy grande y más aún su precaria estructura en la sede ubicada en Diablo en Ancón, ciudad de Panamá. Adicional a la falta de esos recursos que permitan accesar la asistencia que se necesita en las zonas misioneras.

“Tenemos que mantener viva y activa la emisión que por momentos no se permite en este vicariato. Además poder cubrir los gastos de mantenimiento y adicional a ello poder atender con mayor beneplácito cada región como se merece”, puntualizó el obispo Hernández Cantarero.

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