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Retos y esperanzas para nuestro país

Durante la celebración de las Elecciones Generales, tanto el Arzobispo de Panamá, José Domingo Ulloa Mendienta y el Obispo de la diócesis de David, José Luis Cardenal Lacunza Maestrojuán, han destacado en sus declaraciones el Panamá que sueña la iglesia y los retos a los que se enfrentan los políticos. Monseñor Ulloa advirtió que todos los ámbitos de la vida humana son de interés de la Iglesia Católica y atañen a su misión; donde resaltan temas económicos, sociales, ambientales y políticos.

“Deseamos reafirmar la misión de la Iglesia, como lo expresa el Concilio Vaticano II, que compartimos los gozos y las esperanzas, así como las tristezas y las angustias de las personas de nuestro tiempo, en especial, los pobres y cuantos sufren”, resaltó Ulloa Mendieta en la misa por las Elecciones Generales, celebrada el pasado 4 de mayo, en la Catedral Basílica Santa María la Antigua. El Arzobispo espera vivir en un país donde prevalezca la dignidad humana y se respete al hombre y la mujer desde que son concebidos en el vientre materno has-ta que lleguen al ocaso de sus días, un país sin discriminación social, política, cultural, racial o religiosa.

En tanto el Cardenal manifestó en una entrevista en Radio Hogar, el mismo día de las elecciones que el tema de la distribución de la economía, es un problema que lleva muchos años rezagado. “Nos enorgullece que Panamá tenga un crecimiento económico envidiable para muchos países de América y del mundo, sin embargo seguimos teniendo una de las peores distribuciones de la riqueza del mundo,” acotó. El Cardenal Lacunza y Monseñor Ulloa instan a los panameños a dejar a un lado las diferencias y buscar la cohesión social porque consideran que estamos muy fragmentados y no solo por el tema político, social y culturalmente. Otro punto que tocó el Cardenal fue el de las reformas constitucionales, consideró que es un tema donde se le debe dar prioridad a la participación ciudadana por lo que considera que “hay que entrar en un debate serio y hay que oír a los ciudadanos y esto no es solamente tema de unos técnicos y de unos grupos políticos que deciden por su cuenta. Hay que escuchar a la ciudadanía, y decidir en base a lo que la ciudadanía pida”. Advirtió que “no podemos aceptar el laicismo, la exclusión de lo religioso de la vida pública, porque va en contra de la conciencia de la persona humana que tiene derecho a regirse por su fe y a manifestar su religión, públicamente y privadamente …eso de decir la religión a la sacristía, en la casa, fuera de las escuelas, eso es laicismo, eso no es laicidad, y si se llega a eso… es un debate que habrá que darse muy seriamente”, enfatizó. El Cardenal exigió que se abran oportunidades de trabajo para los jóvenes y que las misma llegue al igual a los lugares más recónditos de las áreas indígenas. “No es solamente dar un subsidio, es algo más que eso… no podemos caer en el error de crear parásitos que se acostumbren a vivir pegados de la ubre del papá o la mamá Estado”, señaló

 

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