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Salir del atasco educativo

La noche del 23 de abril, Meduca informó que 79 colegios particulares del país habían llenado el formulario para poder ofrecer clases virtuales a sus estudiantes, mientras dure la emergencia. Al día siguiente, el presidente de la República señaló que las escuelas privadas podrían seguir con las clases virtuales, siempre y cuando cumplieran con una serie de requisitos que establecerían las autoridades educativas. Horas después, la ministra dio a conocer 5 criterios para poder seguir impartiendo clases virtuales: dinámica de interacción a distancia, cumplir con los objetivos curriculares necesarios, tener recursos tecnológicos, un plan para atender la educación especial y realizar una encuesta periódica para conocer el nivel de satisfacción de los padres de familia con el proceso nacional por el Covid-19. 

Los padres de familia, algunos haciendo teletrabajo desde sus casas y a otros, con contratos cancelado y sin ingresos, ni siquiera pueden salir “a buscarse la vida”; ahora se han convertido también en maestros de sus hijos, al mismo tiempo que limpian, cocinan e intentan proveer de alimentos a sus familias.

¿No estaremos sumando a la tragedia sanitaria y humana que ya vivimos, una tragedia educativa que podría derivar a una educación de ínfima calidad por el empleo de una modalidad, para la que no estamos realmente preparados? 

La educación de nuestros niños y jóvenes es tan importante, que no cabe jugar a “sálvese quien pueda” y que cada colegio resuelva individualmente.

El modelo actual 

En la mayoría de los países desarrollados, la mejor educación es pública y gratuita, prueba de ello es que los políticos envían sus hijos a estas escuelas. Pero en Panamá, muchos alumnos no tienen computadora, ni casa digna para trabajar, aislarse; otros ni siquiera tienen electricidad.

Ceguera tecnocrática 

La mayoría del personal docente, desde el parvulario hasta la universidad, no está en condiciones de llevar un proceso de enseñanza virtual masiva de calidad mínima, como la educación formal de decenas de miles de estudiantes.

Falta de caridad inicial 

ASOPROF, (29-3-2020), indica que “no hubo claridad desde el inicio. Los padres de familia de colegios oficiales que ayudaron a sus hijos en los módulos van a exigir que se les tome en cuenta como calificación, pero preocupa aquellos estudiantes que no entregaron dichos módulos porque no eran vinculantes.

Aprendamos de lo ya evidente

PANDEMIA. Devela iniquidad social.

La pandemia ha venido a develar nuestras miserias, la inequidad social y las falencias claras de un sistema educativo anclado en el pasado. Ensayemos una educación no formal y flexible. Usemos constructivamente estos meses para reconvertir las habilidades de nuestros docentes, capacitándolos para otro paradigma educativo.

Salir del atasco 

El Gobierno debe dar seguridades y no dilatar más la declaración de la moratoria de todos las obligaciones públicas y privadas, como un apoyo a los padres de familia. Por otro lado, el Estado podría exonerar a las escuelas de los pagos de servicios públicos y llevar al sistema bancario a poner su cuota de sacrificio.

Medidas urgentes 

Los recursos humanos docentes son una pieza clave para el cambio del sistema educativo. Hay que garantizarles, no sólo su

GARANTIZAR. Capacitación a los docentes.

remuneración, sino su capacitación para la reconversión metodológica y pedagógica. Respecto a los planteles privados, se impone la necesidad de apoyarles desde el Estado, según su nivel económico, para el pago de sus docentes, hasta que salgan de la crisis.

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