,

San Agustín y la pregunta que sigue vigente

San Agustín y la pregunta que sigue vigente

Este 28 de agosto, la Iglesia celebra la memoria de San Agustín de Hipona, un santo cuya experiencia de búsqueda sigue hablando con fuerza al hombre de hoy: podemos tener mucho y, aun así, sentir que algo nos falta.  

 

Por Héctor Muñoz

Hay una inquietud que todos conocemos.

Podemos tener proyectos, metas, amistades, trabajo, experiencias y sueños. Podemos alcanzar aquello que durante mucho tiempo deseamos y, sin embargo, descubrir que después de conseguirlo aparece nuevamente una pregunta: ¿y ahora qué?

San Agustín conoció profundamente esa inquietud.

Su camino espiritual estuvo marcado por una búsqueda intensa de la verdad y de la felicidad. Buscó respuestas en distintos caminos, pero descubrió que ninguna realidad creada podía ofrecerle el descanso definitivo que anhelaba su corazón.

En las primeras páginas de sus Confesiones, escribió una de las frases que mejor resume esa experiencia:

«Nos hiciste, Señor, para ti, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti».

La frase no habla solamente de la experiencia personal de Agustín. Con el paso de los siglos se convirtió también en una profunda reflexión sobre el corazón humano. La Santa Sede ha retomado en numerosas ocasiones estas palabras para explicar esa búsqueda interior que impulsa a la persona hacia Dios.

Una inquietud que no siempre es mala

Estamos acostumbrados a pensar que estar inquietos es algo negativo. Sin embargo, en la experiencia de San Agustín, esa inquietud también podía convertirse en una oportunidad.

El papa Francisco, al hablar sobre San Agustín, destacó precisamente tres inquietudes que pueden transformar la vida: la búsqueda espiritual, el encuentro con Dios y el amor.

Agustín no permitió que el éxito, las cosas o sus propias búsquedas apagaran las preguntas profundas de su corazón. Siguió buscando el sentido de su existencia hasta descubrir que Dios no estaba lejos de él, sino que lo esperaba.

Y quizá ahí está una de las enseñanzas más actuales de este santo.

En una época en la que constantemente se nos invita a buscar algo nuevo —más experiencias, más reconocimiento, más posesiones, más éxito—, San Agustín nos recuerda que no todo lo que deseamos puede saciar la sed más profunda del corazón.

El papa León XIV también ha retomado recientemente esta imagen del cor inquietum, el corazón inquieto, explicando que esa inquietud puede orientar al ser humano hacia su verdadero destino: Dios Amor.

¿Dónde estás buscando?

La memoria de San Agustín puede convertirse entonces en una pregunta personal.

No se trata solamente de conocer la historia de un santo que vivió hace muchos siglos. Se trata de preguntarnos qué estamos haciendo nosotros con nuestras propias inquietudes.

¿Dónde estoy buscando mi felicidad?

¿En lo que tengo?
¿En lo que los demás piensan de mí?
¿En alcanzar una determinada meta?
¿En una relación?
¿En el reconocimiento?
¿En estar siempre ocupado?

O quizá ha llegado el momento de reconocer que el corazón necesita algo más profundo.

San Agustín descubrió que su corazón no encontraría descanso definitivo mientras permaneciera buscando lejos de Dios. Su experiencia sigue siendo una invitación para nosotros: detenernos, mirar hacia dentro y volver a preguntarnos qué es realmente aquello que estamos buscando.

Porque quizá la respuesta no está en encontrar más cosas.

Quizá está en volver a Dios.

Una pregunta para este 28 de agosto

En la memoria de San Agustín, podemos quedarnos con una sencilla pregunta:

¿Dónde estoy buscando llenar mi corazón?

Y con ella, hacer nuestra también aquella antigua oración que continúa hablando al hombre de hoy:

«Nos hiciste, Señor, para ti, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti».

San Agustín de Hipona, ruega por nosotros. 🕊️

28 de agosto — Memoria de San Agustín de Hipona, obispo y doctor de la Iglesia.