Colón – Kuna YalaDiócesis

Sellan alianza eterna de amor

La Parroquia Santa Rita de Cascia, perteneciente a la comunidad de Limón, se regocijó  al celebrar la unión de 7 parejas que decidieron consagrar sus vidas en el Sacramento del Matrimonio, en medio de la festividad de Cristo Rey del Universo. En su gran mayoría,  son parejas jóvenes las que se han atrevido a dar ese paso tan importante en la vida de todo cristiano, por lo que la comunidad parroquial ha sentido la celebración como suya.

Consagrar su familia a Dios

Estos matrimonios se realizaron en dos capillas de la Parroquia. El de los esposos Aldrin Bonilla y Marvel Toscano se dio el sábado 25 de noviembre en la capilla de San Pio de Pietrelcina, en la comunidad de Nueva Italia. Los otros 6 matrimonios se realizaron en la capilla Nuestra Señora de la Anunciación, de la comunidad de Río Rita Norte.

Durante la homilía el Párroco, Pbro. Gaspar Medina, recordó,  no solo a los futuros esposos sino a la comunidad entera,  la importancia de esta Fiesta de Cristo Rey del Universo, que si bien marca el fin de año litúrgico, nos recuerda a todos que debemos estar en continua espera y preparación.

Una preparación no solo con los mejores vestidos,  sino más bien la limpieza de nuestra alma, para recibir a ese Cristo que aclamamos Rey del Universo. “Decir que Cristo es Rey del Universo, debe llevarnos a tener en cuenta que el reinado de Cristo está dentro de nosotros mismos, y que es verdadero rey cuando hacemos lo que Él desea y nos pide que hagamos; la voluntad del Padre, en eso consiste el reinado de Cristo en nosotros”, señaló.

Agregó que cuando ese reinado de Dios sea en nuestro corazón y en la vida de los demás, entonces podrá ser un Reino de Verdad, pues es nuestra obligación como súbditos, que su Reino se extienda a todos los confines de la tierra, pero debe empezar por cada uno de nosotros.

Luego el Párroco dirigiéndose a los novios les dijo que nunca pensaran que el matrimonio es un seguro de vida, pues el sacramento del matrimonio no es una varita mágica con la que  más nunca tendrán dificultades en sus vidas. El amor de los esposos exige, por su misma naturaleza, la unidad y la indisolubilidad de la comunidad de personas que abarca la vida entera de los esposos: De manera que ya no son dos, sino una sola carne

“Hasta dónde tienen que amarse el uno al otro? Miren la cruz y allí encontrarán la respuesta. Y si en algún momento de la vida se preguntan cómo está su amor el uno por el otro, miren un crucifijo si es así, van bien, porque si Cristo es su medida, entonces también será su seguridad”.

Al final el sacerdote concluyó  exhortando a las parejas a que sean perseverantes y que sean fieles testigos ante el mundo, que sí se puede vivir una vida juntos, poniendo siempre a Cristo en el centro de su hogar y de todo.

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