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Todos somos llamados por Jesús

Distintas vocaciones:

Vocación al matrimonio. La vocación que mayoritariamente han recibido hombres y mujeres es el matrimonioTodo niño, normalmente, nace en el seno de una familia, teniendo como ejemplo de vida al padre y a la madre. 

Vocación a la vida consagrada. Todos los que reciben bautismo y confirmación son ya consagrados. Sin embargo, los que responden al llamado a la vida religiosa o consagrada profundizan y radicalizan esta consagración a Dios.

La vida de soltero. En esta vocación consagras tu vida a Dios con el compromiso de vivir en santidad, siendo luz y sal como laico, conscientes de la importancia que han adquirido para la propagación del Reino de Dios.

P. Jhassir Pacheco Rodríguez

Hablar de vocación debe ser para nosotros los cristianos algo normal, porque todos somos llamados por Jesús. Por eso deseo compartir algunos conceptos reductivos y plenos de la vocación. 

Iniciamos con los conceptos reductivos: Autorrealización, altruismo, forma de vida, sagrado.

Autorrealización. La vocación no puede concebirse solo como autorrealización. Si planteamos que la vocación depende única y exclusivamente de mis capacidades, habilidades, talentos, de lo que a mí me gusta, de lo que yo tengo o mis opciones, tengo como base no a Dios sino al yo. La felicidad, contrario a la autorrealización es fruto de esta respuesta que doy a Dios. 

Altruismo. La vocación no es una opción altruista. Este concepto hace de la vocación una cuestión de generosidad: quiero servir, quiero hacer cosas buenas, quiero dar todo por el prójimo. Esto no está mal, pero no es suficiente. Puede una persona ser generosa y no seguir a Jesús. Por eso, aunque la generosidad es algo bueno puede desde el altruismo descartar a Dios como único autor de la vocación y puede engrandecer el yo, al punto de decir vivo esta vocación o esta forma de vida por que yo soy bueno en… olvidándose de Dios. 

Forma de vida. Las formas de vida son solo un medio, son parte de la vocación, pero no la definen. Las vocaciones sólo se comprenden desde la fe cristiana y las formas de vida existe también entre los no cristianos. Las formas de vida son expresiones en las que se vive una vocación. Regularmente se confunde las vocaciones específicas con las formas de vida. Las vocaciones específicas son vocación laical, al ministerio ordenado o vida religiosa. Una forma de vida de la vocación laical es la profesión, una forma de vida del ministerio ordenado es el sacerdocio y una forma de vida de la vida religiosa es la vida contemplativa. 

Sagrado. La vocación puede verse como algo muy sagrado o un privilegio, al punto de sentirlo lejos de nosotros. Podemos exagerar en la mirada de lo sagrado y esto puede llevarnos a desvincular nuestra vida al tema vocacional. Algunos llegan a pensar que la vocación solo tiene que ver son sacerdotes y religiosas. Aunque los sacerdotes y las religiosas somos parte de la realidad vocacional no somos los únicos. Los laicos son parte también de esta realidad vocacional. Todos tenemos una vocación. 

Conceptos Plenos

Acontecimiento. La vocación es un gran acontecimiento. La diferencia entre un evento y un acontecimiento es que el evento llega, nos distrae y se va. Sin embargo, el acontecimiento llega y genera cambios, es decir, es una experiencia puntual que nos hace ver la vida con otros ojos, es lo que podemos llamar, un antes y un después. 

Respuesta. La vocación es una respuesta de cara a Dios. Estamos llamados a asumir un protagonismo junto a Dios en la respuesta que damos a su llamado. Es un deseo de hacer la Voluntad de Dios. Es siempre una respuesta libre y consciente a Dios. 

Diálogo. La vocación es un diálogo, es una relación íntima con Dios que nos ayuda a descubrir lo que Él quiere de nosotros en todo el tiempo. En la oración podemos abrir el corazón y preguntarle a Jesús ¿qué quieres de mí? o ¿cómo quieres que lo haga? Es en la amistad con Jesús podemos encontrar presencia, consuelo, fuerzas y respuestas.

Misión. La vocación es misión. Cuando realmente me encuentro con Dios en la oración, en el prójimo, en los sacramentos, en la palabra y en lo cotidiano, me doy cuenta que tengo que salir de mi, abrasar una misión. Es asumir, ir adelante, estas disponible a lo que el Señor me pide, es ser feliz.

Perseverancia. La vocación es una respuesta de todos los días, es un sí a Dios que se sostiene en convicciones mas que en sentimientos. Cada día estamos llamados a ser instrumentos de Dios. Es el acontecimiento vocacional el que me ayuda a discernir, orientar interpretar y a optar lo vivido a diario. La vocación es el sí constante que a diario damos a Dios y que nos lleva al cielo. 

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