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Trajeron a sus hijas al mundo en medio de una pandemia

Marianne Colmenárez  

“¡Grande es Dios!, en medio de este contexto en un mundo Post Covid llegó la princesa Galilea a llenarnos esperanza y amor. Gracias a Jesús y María por regalarnos una hija”. De esta manera Héctor Chang anunciaba, por su cuenta de Instagram, la alegría que les regocijaba a toda su familia. 

Su esposa Mariangélica Lasso tenía casi 38 semanas cuando fue intervenida con una cesárea para traer al mundo a su niña, luego de tres hijos varones. 

Por más que su médico tomaba todas las medidas sanitarias, ir a una cita de control se convirtió en toda una odisea, que les dejaba mucha tensión y angustia. “Salir requería una preparación, la ropa debía cubrirme toda, tan ancha que me cupiera la barriga. La carterita que usaba debía ser de tela para poder lavarla luego, todos los documentos los llevaba en bolsas con cierre hermético y prestaba muchísima atención en mis movimientos, para no tocar cualquier superficie”, relata Mariangélica. 

Esperar un bebé, en confinamiento y con el miedo de contraer el COVID-19 provoca elevados niveles de ansiedad.

A ella le confortó la lectura diaria de la Palabra de Dios y el Santo Rosario; todos sus planes para este momento soñado habían cambiado. “El rosario es mi mejor arma, me dio serenidad para aceptar que las cosas no fueron como las deseaba. Sin embargo, Dios se encargó de que salieran mejor de lo que hubiese imaginado”, afirmó. 

A pesar de que Héctor no pudo entrar al quirófano como en otras ocasiones, estuvo afuera solo, aferrado a la oración mientras esperaba.  El matrimonio Chang Lasso cree firmemente que el Señor les cumplió un sueño, que para ellos era casi imposible verlo hecho realidad, por la cantidad de familia y amigos que tienen. 

“En la habitación, estuvimos él y yo solos con la bebé. Fue un momento muy íntimo, de silencio absoluto, una experiencia profunda que siempre quisimos vivir. Alabamos a Dios día y noche, rezando el Rosario y escuchando música católica. Hicimos una oración que escribimos por nuestra hija”, dijo. 

Agrega que por primera vez su esposo disfruta a plenitud este momento, antes le tocaba laborar y por comodidad se dejaban ayudar en los cuidados del bebé. 

“Las oraciones de tanta gente querida me sostuvieron muchísimo durante este proceso. Cuando me mostraron a mi hija no pude contener el llanto y dije mil veces ¡Gracias Jesús! ¡Gracias María!”, expresó emocionada Mariangélica. 

María De Jesús nació el Jueves Santo

El matrimonio Campebell Zaldivar también estuvo batallando con el Santo Rosario en mano para superar los momentos de angustia, nervios y estrés total que vivieron en los últimos días de embarazo de Ritela.  

“No niego que sentí miedo de los cuatros días que estaría en el hospital”, afirmó. Ella nunca hubiese imaginado que daría a luz a su segunda hija en medio de una pandemia. 

“Mi familia del interior no pudo venir, tuvimos que buscar a una muchacha que cuidara durante esos días a nuestra hija mayor que apenas tiene tres años. Le pedía a Dios que aumentara mi fe, que me diera la fortaleza y la valentía necesaria para enfrentar todo esto que me preocupaba”, afirmó. 

Como buena creyente, Ritela se aferró a la oración, se encomendaba a la Virgen y a su Ángel de la Guarda cada vez que su esposo Daniel la llevaba a un monitoreo, el miedo de contagiarse le atacaba.  

Para la gloria de Dios, hoy las dos se encuentran vivas, sanas y en casa. 

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