Espiritualidad

Un constante servir a los demás

El rito de candidatura de 15 aspirantes al Diaconado Permanente, estuvo lleno de emociones y alegría. Fue la Catedral Basílica Santa María la Antigua  donde se congregaron familiares y amigos de estos servidores, que se ordenarán finalmente como diáconos el próximo sábado 26 de abril en el Gimnasio de la USMA.

Han sido largos años de formación para estos hombres, cabezas de familia, padres y esposos, pero además profesionales. Y es que el camino de formación hacia el diaconado permanente es exigente, demanda mucho tiempo, y tienen que atender a su esposa, sus hijos y también llevar el sustento a casa trabajando.

Ricauter Chávez es Técnico en Refrigeración, y en su experiencia relata cómo la formación recibida durante estos 7 años le ha transformado también en su trabajo.

“Este camino de aprendizaje y de formación me ha ayudado bastante a ser una persona más sincera conmigo mismo, con mis clientes y con mi trabajo. La oración y el estudio me han fortalecido y he logrado una mejoría con quienes acompañan mi ambiente laboral”, destacó. En su familia también ha visto cambios, sobre todo porque desde el inicio le apoyaron y aceptaron su deseo de servir a la Iglesia a través de este ministerio. “ Gracias a este programa, hemos logrado crecer en la fe, hemos cultivado más la oración, la unidad y la integración familiar”, acotó.

Boris Castillo, Comunicador Social, es otro de los candidatos al diaconado permanente. Su ambiente laboral por muchos años fue dentro de grandes medios de comunicación en puestos de jefatura. Desde que inició su formación destaca que la misma le ha ayudado a discernir y desarrollar criterios, a saber si como profesional estaba haciendo las cosas acorde a la sana doctrina.

“En antiguos trabajos que tenía, había muchas cosas que yo hacía o permitía que sucedieran,  que no necesariamente iban acordes a los valores éticos y morales que promueve la Iglesia Católica. A través de la formación, separé lo bueno y lo malo, y dentro de mi profesión elegí hacer las cosas bien, aunque para algunos no era bueno, pero tenía que estar acorde a mi fe”, señaló. Agregó además que a pesar de que la ordenación diaconal es en un mes, no significa que termina su formación, sino que está por vivir una nueva etapa acompaña-do por Dios, su esposa, sus hijos y su nieto. “Invito a todos aquellos hombres que en su interior bus-can llenar un vacío,  que se abandonen en el  Señor y que se atrevan a  aceptar el llamado de Dios,  porque cuando lo das todo por Él, no te hará falta nada”, puntualizó.

Antes de que iniciara la ceremonia en el Catedral, también logramos conversar con Rangel León Córdoba, quien junto a su esposa y a sus 5 hijos han vivido esta hermosa experiencia de formación y este caminar hasta el diaconado.

Profesor de Informática y experto en sistemas computacionales decidió atender el llamado a este servicio y se ha enriquecido en todos los aspectos. “He interiorizado más en la vocación y en el llamado que me ha hecho Dios. Esta candidatura la vivo junto a mi esposa Rosa,  y junto a mis hijos, como una familia, listos para brindar lo mejor de nosotros a la comunidad y a la Iglesia”, puntualizó.

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