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Un rostro de misericordia cambió su vida

Evangelina Estrada viuda de Fajardo es una fiel servidora de la parroquia Sagrado Corazón de Jesús en Empalme. Actualmente es catequista en la capilla de Santa Rita en Finca 4. Tuvo un encuentro con Dios a los 29 años, cuando sintió el deseo de servirle educando en la fe. Desde entonces muchas cosas han pasado en este caminar de compromiso con su iglesia.

Fue una mañana de domingo, mientras hacia los quehaceres en su hogar, ella miraba a los niños vecinos de su casa en Finca 12, donde vivía con su esposo y sus hijas. Allí tuvo la idea de prepararlos para la Primera Comunión.

Esta iniciativa surgió sin antes comentarle al padre que dirigía la parroquia de Santa Isabel de Hungría en Changuinola. Al inicio tenía 10 niños en el primer grupo y luego llegaron 15 más.

Su hija mayor tenía 6 años cuando esta inquietud por servir le vino. “Había tanto niño en la comunidad y sin la oportunidad de recibir el sacramento de la Primera Comunión y aunque temía decirle algo al padre, yo me propuse prepararlos y lo hice”, explica la catequista.

En su humilde casa, con sus pequeñas hijas y con carencias económicas, emprendió la aventura. Le tomó un tiempo la preparación.

Evangelina era muy tímida, pero aún así hizo la tarea, desde su casa sentados en un cartón. Los pequeños iban a recibir su formación para este sacramento. No buscaba reconocimiento, sólo sentía una vocación por servir.

Su esposo quien trabajó administrando las fincas bananeras, cada cierto tiempo era trasladado a otras. En una ocasión se fueron a la comunidad de Las Tablas, allá no había capilla y mucho trabajo pastoral se requería.

Cuando sintió que estaba listo el primer grupo, fueron a la iglesia. Estaba muy entusiasmada, recuerda que los presentó al padre y éste algo prevenido verifico cada detalle de la formación para luego celebrar la Primera Comunión.

“Nos unimos un grupo de laicos y formamos la Junta Católica de la Capilla Inmaculada Concepción, que hoy pertenece a la parroquia San Vicente de Paul en Guabito”, explica Evangelina. Más tarde su esposo se sumó al grupo para encargarse de la tesorería, mientras ella era la vicepresidenta.

La comunidad parroquial de esta región avanzó en su camino logrando la construcción de la Capilla Inmaculada Concepción de María, en este entonces su pastor era Monseñor Agustín Ganuza y el párroco Juan Miguel Isco.

Sus hijas llegaron a ser parte de esta labor de catequesis en esta capilla. Evangelina asegura que este ardor por servir la trasladó a muchas vivencias personales y familiares, tanto así que continúa sirviendo.

Participó en Talleres de Oración y Vida, donde fue guía formadora y coordinadora por cuatro años a nivel de la prelatura de Bocas del Toro. Algunos sacerdotes participaron de estos talleres.

Se encargó de formar a todo el que deseaba ser parte de los talleres de oración y vida. Algunos sacerdotes fortalecieron su fe y camino pastoral gracias a esta formación.

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