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La amistad es generosidad

«Ser un buen amigo o encontrar un buen amigo quizá sean las dos cosas más difíciles del mundo: porque suponen la renuncia a dos egoísmos y la suma de dos generosidades» (José Luis Martín Descalzo). Y es que la amistad es generosidad, que tiene que ver con el don de compartir con naturalidad lo que se es y lo que se tiene. En la amistad, más que en otras situaciones de la vida, la mano izquierda no debe saber lo que hace la derecha. En ella podemos aceptar los errores y las fragilidades con amor y paciencia. Los amigos que se pasan la vida discutiendo por cualquier cosa a todas horas, descontentos por las características del otro; tal vez sean buenos compañeros, pero, difícilmente serán auténticos amigos. Cuánto llenan nuestros corazones esas amistades que maduran con los años y en la que nos sentimos libres y sostenidos, aceptados tal y cómo somos y empujados hacia lo que deberíamos llegar a ser. Tesoros como este son como para vender todo lo demás y comprarlos.

La amistad es una relación afectiva y de confianza que se genera con aquellas personas que están a tu alrededor, con las que es fácil encontrar afinidades, gustos, alegrías, preocupaciones, triunfos, intereses y la seguridad plena de un apoyo incondicional. La amistad es entonces una gran satisfacción para el ser humano, quien

ve en ella un descanso en los problemas y en los disgustos, pues es con un amigo con quien puedes compartir aquello que te desagrada, porque él estará dispuesto a llevarse consigo esa carga, para que tú te encuentres mejor. El buen amigo siempre busca el bienestar del otro.

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