Curso BíblicoEspiritualidad

Una Ventana Entre La Vida Y La Biblia – El Canon Bíblico – ¡La Selección!

La palabra Canon, en su origen significaba “vara para medir”; luego pasó a indicar una norma o un criterio para seleccionar unos libros de otros.  Finalmente, la palabra canon llegó a significar la lista oficial de los libros sagrados.

El pueblo de Israel tenía muchos libros religiosos de lectura.  Al comienzo no hacía mucha distinción entre ellos, pero conforme fue pasando el tiempo, el pueblo y sus líderes comenzaron a hacer una distinción.

Para su fe, no todos los libros tenían el mismo valor, pues unos eran más leídos que otros, unos tenían mayor sentido en la vida diaria, y otros fueron olvidados en algún rincón de sus bibliotecas.

El criterio básico para escoger los libros mas importantes era valorar aquellos que expresaban más intensamente la fe en Dios y alimentaban la vida del pueblo.  A estos libros se los llamó “Libros Sagrados”.

Así nació la preocupación por elaborar una lista fija y oficial de los libros sagrados.  A esta lista se la llamó “Canon”; y a los libros de esa lista, “libros canónicos”.  Esa lista tardó mucho tiempo en completarse.  Los judíos más conservadores que vivían en Israel oficializaron su lista de libros canónicos hacia el año 90 d.C.  Era un canon de 39 libros inspirados.  Uno de los criterios de su selección fue el idioma:  se admitieron sólo libros escritos en hebreo.

Pero ya desde el siglo III a.C., los judíos que vivían fuera de Israel, en ambientes más paganos, reconocían como inspirados otros libros, escritos en griego.  Esta tradición fue admitida y seguida por las comunidades cristianas de los primeros siglos.  De este modo, para ellas el canon del Antiguo Testamento era de 46 libros.

EL CANON DEL NUEVO TESTAMENTO

Sumario: A finales del siglo II se recopilaron las obras que reflejaban el sentir religioso de Jesús.

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Con el Nuevo Testamento sucedió algo parecido.  Muchos libros circulaban normalmente entre las primeras comunidades cristianas, donde los hagiógrafos vertían sus vivencias personales y comunitarias, por ejemplo, las cartas de Pablo y los Evangelios.

A finales del siglo II se vio la conveniencia de recopilar las obras que reflejaban el sentir religioso de Jesús, para hacer frente a las diferentes herejías que fueron surgiendo.

En el siglo 16 quedó fijada la lista oficial de veintisiete libros aceptados como canónicos, que expresaban claramente la fe en Jesús, y alimentaban el compromiso de la Iglesia.  


EXHORTACIÓN APOSTÓLICA POSTSINODAL

“CHRISTUS VIVIT” (68-70)

MUCHAS JUVENTUDES

 

CONTENIDO:  (175)

Existe una pluralidad de mundos juveniles, tanto es así que en muchos lugares se utiliza la palabra “juventud” en plural.  La franja de edad considerada por el Sínodo para los jóvenes es de 16-29 años, aunque no representa un conjunto homogeneo, sino formado por grupos que viven situaciones peculiares. 

Desde el punto de vista demográfico, hay países en el mundo donde hay muchos jóvenes, pero en otros la tasa de natalidad es muy baja.  También hay que distinguir a los jóvenes a quienes la globalización ofrece un mayor número de oportunidades, de aquellos que viven al margen de la sociedad o en el mundo rural, y sufren los efectos de formas de exclusión y descarte.

Otra diferencia deriva de la historia, que distingue a los países y continentes de antigua tradición cristiana, cuya cultura es portadora de una memoria que no hay que perder, respecto de otros donde la presencia cristiana es minoritaria y a veces reciente.

Mientras que en la gran mayoría del mundo hay libertad religiosa, hay territorios donde jóvenes cristianos sufren persecución por su fe.

Lectio Divina 

(Jn 20,19-31)

Leer: Jesús resucitado se presenta en medio de sus discípulos, que están encerrados por miedo.  Tomás no se encontraba ese día. Jesús les da la paz, sopló sobre ellos su Espíritu y les concedió el poder de perdonar los pecados.  Pero cuando le cuentan a Tomás lo sucedido, éste no creyó.

Ocho días después estaban nuevamente reunidos y Tomás con ellos.  Se presentó Jesús, les da la paz e invita a Tomás a tocar sus heridas.  Tomás le contestó:  “Señor mío y Dios mío”.  Jesús le reprende:  “Porque has visto has creído.  Dichosos los que creen sin haber visto”.

Meditar: Gracias al Espíritu del Resucitado, el miedo de los discípulos se transformó en paz y el pesimismo en alegría.  Las palabras que Jesús da a Tomás me tocan también a mí ¿creo realmente en la Resurrección de Jesús, que está vivo y cercano?  ¿Puedo decir, como Tomás, “Señor mío y Dios mío”?

Orar: Te ruego mi Dios: fortalece y acrecienta mi fe.

Contemplar: 

Compartir lo que tengo con los más necesitados.

SECCIÓN 4

PARA REFLEXIONAR

CONTENIDO:  (45)

Reflexiona en los siguientes temas:

¿Cuál fue la preocupación que motivó la elaboración del Canon?

¿Puede Jesús resucitado decirme “bienaventurado” porque creo con sinceridad de corazón?

¿Ha flaqueado mi fe durante esta crisis o comparto mensajes de fe y la Palabra de Dios con otros?

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