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Vaticano pide acelerar el acceso a las vacunas

Este año, las vacunas ya están disponibles, lo que genera mucha esperanza, pero también una brecha más grande en la desigualdad, advierte el Vaticano dado que el acceso a las vacunas contra el coronavirus «no ha sido equitativo».

Redacción/AICA

El Vaticano advirtió que el acceso a las vacunas contra el Covid-19 «no ha sido tan equitativo como debería», por lo que propuso promover su producción local en América Latina, África y Asia.

«Es triste constatar que no todas las naciones y los que quieren o necesitan la vacuna pueden obtenerla por cuestiones de suministro, mientras que, en nuestro mundo interconectado, las vacunas deben estar disponibles de forma equitativa», sostuvo en un comunicado.

«También debe considerarse urgentemente el tema de la patente de las vacunas para identificar la producción localizada en África, América Latina y Asia y acelerar el acceso a las vacunas antes de que sea demasiado tarde», añadió.

En este sentido, exhortó a «promover la producción local de vacunas en diversos polos técnicos en África, América Latina y Asia, y volverlas disponibles en los próximos meses afrontando el tema de las patentes y la colaboración a nivel técnico con las naciones más pobres».

Asimismo, llamó a «emprender la condonación de la deuda de los países más pobres lo antes posible y utilizar los fondos obtenidos para mejorar los sistemas médicos y sanitarios de estos países» y consideró necesario «convocar una reunión del Consejo de Seguridad para abordar la cuestión del acceso a las vacunas, como un problema de seguridad mundial con decisiones políticas firmes basadas en el multilateralismo».

El comunicado lleva las firmas del presidente de Cáritas Internationalis, cardenal Luis Antonio Tagle; del prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, Peter Kodwo Appiah Turkson, y del secretario general de Cáritas Internationalis, Aloysius John.

Llamado al mundo
  • Ha animado a las personas a vacunarse porque es una forma de ejercer la responsabilidad con los demás y el bienestar colectivo.
  • Urgente. Promover la producción local de vacunas en diversos polos técnicos en África, América Latina y Asia, y volverlas disponibles en los próximos meses.
  • Se ha llevado una especie de concentración en el Norte, que está desembocando en el nacionalismo y el proteccionismo. Los pobres están al margen.

Texto del comunicado

Desde el año pasado, la humanidad se ha visto sacudida por el miedo y la incertidumbre debido a la propagación del virus COVID-19, que ha puesto de manifiesto la fragilidad y vulnerabilidad de la existencia humana. Para luchar contra la propagación de este virus, la familia humana trató de adaptarse a esta situación inédita y desafiante, observando el distanciamiento y el confinamiento, el cierre de las fronteras y el uso masivo de la tecnología digital. El Papa Francisco ha dicho a menudo que el virus nos ha unido y que sólo en solidaridad podremos salir de esta pandemia.

Este año, las vacunas ya están disponibles, lo que genera mucha esperanza, pero también una brecha más grande en la desigualdad. Las naciones ricas del Norte  que han invertido dinero en la producción de las vacunas esperan ahora el retorno de su inversión. Se cree que el «milagro» de las vacunas reactivaría la maquinaria mundial. Esto ha llevado a una especie de concentración en el Norte, que está desembocando en el nacionalismo y el proteccionismo. El Sur del mundo, donde vive la mayoría de los pobres, se ha quedado al margen.

Estamos en un momento crucial, una oportunidad para vivir el milagro de la caridad.

El Papa Francisco ha animado a las personas a vacunarse porque es una forma de ejercer la responsabilidad con los demás y el bienestar colectivo y ha reiterado la necesidad de «vacunas para todos, especialmente para los más vulnerables y necesitados de todas las regiones del planeta. ¡Poner en primer lugar a los más vulnerables y necesitados! «.[1]  Estamos en un momento crucial, una oportunidad para vivir el milagro de la caridad, abordando juntos el desafío actual.

El acceso a las vacunas en todo el mundo no ha sido tan equitativo como debería. Es triste constatar que no todas las naciones y los que quieren o necesitan la vacuna pueden obtenerla por cuestiones de suministro, mientras que, en nuestro mundo interconectado, las vacunas deben estar disponibles de forma equitativa.

Puesto que toda vida es inviolable, ninguna debe excluirse.  Los pobres, las minorías, los refugiados y los marginados son los más expuestos al virus. Cuidar de ellos es una prioridad moral porque abandonarlos los pone en peligro, así como a la comunidad mundial. Nuestro bienestar colectivo depende de cómo cuidemos a los últimos.

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