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Veraguas recordó los 50 años de la desaparición de Héctor Gallego

Cada 9 de junio, se recuerda al sacerdote que dejó huellas y un legado de su labor misionera. Visibilizó la realidad de abandono y pobreza extrema en la que vivían los campesinos de la región de Veraguas, víctimas de la explotación.

Yoel E. González N.

Su historia y testimonio de fe es un signo de esperanza, no sólo para quienes le conocieron sino para las generaciones que año tras año reviven, cada 9 de junio, ese legado en sus campos, en las cooperativas y en los proyectos misioneros de Santa Fe de Veraguas.

Al cumplirse los 50 años de su desaparición, en Santa Fe, Veraguas, miembros de la Cooperativa La Esperanza del Campesino, fundada por el sacerdote Héctor Gallego, realizaron una jornada de recordación con una misa celebrada por el obispo de la diócesis de Veraguas, Audilio Aguilar, el 9 de junio.

Monseñor Audilio Aguilar destacó la misión evangelizadora y de promoción social que desarrolló el sacerdote Héctor Gallego.

Durante la eucaristía, Monseñor Audilio Aguilar dijo que causa tristeza recordar a un hombre de baja estatura y frágil, que caminaba hasta 14 horas para visitar las comunidades llevando el mensaje liberado del Evangelio, despertando además el compromiso social por construir una economía más solidaria y más humana.

EJEMPLO. Su trabajo y entrega en las comunidades dejó huellas imborrables.

Lamentó que a 50 años de su desaparición, aún no se conozca que pasó con el sacerdote colombiano. “La Iglesia no ha dejado de buscar la verdad, de dónde están sus restos”, señaló el Obispo de la Diócesis de Santiago.

Afirmó que su legado más importante es mantenerse unidos, y continuar construyendo una economía más solidaria, más humana, que saque a la población de la pobreza y eliminar toda división que los separe de ese objetivo.

Jornada de recordación

El 9 de junio, Santa de Fe de Veraguas no dejó que estos 50 años de la desparición de Héctor Gallego pasara desapercibido. Desarrolló una jornada de recordación de su legado. Se proyectó un documental que recoge su vida y obra, y luego hubo un acto de reflexión comunitaria.

Para el padre José Juan De Gracia, Héctor Gallego dejó un testimonio de impacto social y espiritual. “Fue uno más entre todos. Su labor pastoral y de promoción humana sigue vigente”.

Dijo que solo muere aquel que se olvida y la memoria del padre Jesús Héctor Gallego sigue presente en cada rincón de Santa Fe, en la provincia de Veraguas. “No nació en Panamá, dio su vida aquí –literalmente– por defender el mensaje liberador del Evangelio. Agregó que Héctor sigue inspirando a muchas personas, a través del movimiento campesino y su semilla sembrada está dando frutos abundantes.

Memoria del día de su desaparición

NO PASA. Hoy el padre Héctor está más vivo que nunca. La comunidad parroquial de Santa Fe, y los campesinos organizados, mantiene encendida la llama que él prendió.

Héctor Gallego, sacerdote comprometido con la política social del Concilio Vaticano II y la Conferencia de Obispos Latinoamericanos de Medellín, fue secuestrado y desaparecido en Veraguas, el 9 de junio de 1971. Esa noche, dos miembros de la Guardia Nacional lo sacaron del rancho de Jacinto Peña.

Desde su desaparición, la Iglesia ha exigido que se conozca la verdad del caso del sacerdote colombiano. Su familia ha pedido durante todos estos años, saber dónde están sus restos para darle cristiana sepultura.

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