Variedad

Víctima de un montaje siniestro trata de salir adelante

Hace cuatro años Elys Yesenia Mosquera, vivía muy cerca de Medellín, con sus dos hijos y su madre. Trabajaba en su negocio propio para sacar adelante a su familia; vendía ropa y calzado que traía de Bogotá. Por seguir recomendaciones de algunos conocidos decidió viajar a Panamá, en el Istmo conseguiría mejores precios y mayor variedad para sus ventas.

Lo que ella nunca imaginó, es que ese mismo día que se despidió de su gente comenzaría su pesadilla. Sin que ella supiera, el bote donde viajó venía cargado de drogas y fue incautado. Estuvo privada de libertad por dos años en el Centro Femenino de Rehabilitación Cecilia Orillac de Chiari (CEFERE), solo esperando un juicio. “Fueron dos años muy duros, nunca recibí una visita. Compartía un mismo espacio con 100 mujeres extranjeras, allí sucedía de todo pero simplemente trataba de mantenerme alejada de tantos problemas”, afirmó.

Según Elys, ella es una más de tantos inocentes que están privados de la libertad, purgando penas de prisión sin ser ellos los delincuentes. Salió absuelta, una de las persona que detuvieron en el bote se hizo responsable. “El Juez me dio libertad, pero la Fiscalía no estuvo convencida y me dejó en Panamá, estancada firmando cada 15 días en Colón, la investigación sigue abierta” comentó con mucha tristeza, no sabe cuanto tiempo tendrá que pasar para volver a ver a sus hijos. Agrega que han rechazado dos veces el expediente, “uno de los abogados no se ha notificado y por eso el juzgado no puede decidir”, aseguró.

Luz de esperanza

Saliendo de la prisión se sintió perdida, no conocía Panamá. Una amiga, que hizo estando detenida, le recomendó ir al Centro de Orientación San Juan Pablo II. Esta Joven recibía terapias de rehabilitación, pero Elys nunca ha fumado, no toma alcohol y no ha probado las drogas. Por no tener más opciones se acerca al Centro, sin saber que allí se conseguiría como director al joven Ariel López, a quien conoció estando en la cárcel. López asiste los jueves al CEFERE a impartir talleres a las privadas de libertad. “Todo se mueve por obra del Espíritu Santo, desde que salí de la cárcel empecé a venir como voluntaria. Hasta que me gané la confianza de Ariel, me pidió que trabajara en la cocina”. Desde entonces esa espera para ver a sus hijos ha dejado de ser una agonía, siente más paz en su corazón, participa en algunos talleres y hasta en las eucaristías. “Me siento productiva, sirvo más de 50 platos diarios de comida y apoyo en varias áreas. Lo que me gano lo divido, dejo para cubrir mis gastos y lo demás lo envío a mis hijos”, manifestó. Con sus 35 años de vida está aprendiendo a relacionarse con las personas, aprende sobre la prevención del consumo de drogas, piensa que más adelante puede ayudar a muchas personas que sufren por este flagelo.

CUENTA BANCARIA

Nombre: Iglesia Católica-Arquidiócesis de Panamá-Centro de Atención San Juan Pablo
Cuenta N° 03-79-01-1154-29-8 Banco General

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