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Centro vocacional de Chapala cumple 50 años

El Centro Vocacional de Chapala es un ícono educativo, que por su filosofía y normas brinda ese apoyo docente y profesional a jóvenes con necesidades específicas.

La celebración por sus cincuenta años fue realizada el pasado 20 de junio, con una eucaristía presidida por Monseñor José Domingo Ulloa, Arzobispo de Panamá.

“Son 50 años de aniversario de este colegio que es dirigido por la Congregación de Religiosos Terciarios Capuchinos, quienes desde 1965 iniciaron conversaciones para lograr fundar el colegio, gracias al apoyo del Club de Leones de entonces, tarea que vio la luz en 1969 cuando iniciaron las labores”.

Dicho plantel sigue los principios de Fray Luis Amigó, fundador y guía de esta congregación, que dejó un modelo de formación con estilo de resocialización, buscando que el joven reciba las herramientas para ser un ciudadano a cabalidad, que cumpla con las normas, apto para ejercer una carrera técnica, y enfrentar el mundo que le rodea.

El Centro Vocacional

Están ubicados en Nuevo Arraiján, corregimiento Juan Demóstenes Arosemena, en un pequeño cerro con el verdor de los pinos que le rodean. Cuenta con dormitorios, talleres, administración, cocina, comedor e iglesia, además de servicios como psicología, terapeutas, médicos y enfermeras; un gimnasio y una piscina que se encuentra en remodelación, así como canchas de futbol para el uso de quienes allí son internados.

Su actual director es Fray Hugo Otto Duarte. En la actualidad cuenta con unos 170 jóvenes y se encuentran en el período de ingreso de nuevos jóvenes, quienes pasan por un riguroso proceso para ser aceptados.

Los menores son enviados por el MIDES, el Juzgado de la Niñez y por la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia (SENINIAF), previamente evaluados.

Son 35.7 hectáreas de tierra. Su misión: rehabilitar, orientar y preparar vocacionalmente a los jóvenes con problemas o conflictos con la sociedad.

Los menores internos no pagan absolutamente nada, salvo aquellos que son semi-internos que pagan su uniforme.

Para sus donaciones o cualquier apoyo pueden dirigirse a la dirección de este centro educativo, o llamar a los teléfonos: 251-0116 y 251-1780 contactando a Fray Hugo Otto Paz Duarte, director de este colegio ó  Fray José Ramón Rodríguez Abrego, administrador.

El centro se sostiene con lo que genera la fábrica de las placas de los autos que son requeridas por la Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre, entre otras donaciones esporádicas.

La Misión

En su artículo 1 la Congregación Religiosos Terciarios Capuchinos señala, “El Centro Vocacional de Chapala es un organismo estatal independiente, de carácter técnico profesional, cuya misión es rehabilitar, orientar y preparar para la vida, a  jóvenes con dificultades en su conducta o se encuentran en conflicto  con la ley, que a través de los programas de intervención reeducativas, vocacional, académicas y las nuevas técnicas de tratamiento, tengan a una sana reincorporación a su medio familiar y /o social”.

Su Fundador

Luis Amigó y Ferrer nació el 17 de octubre de 1854 en Masamagrell, Valencia, España, donde su padre trabajaba como secretario del ayuntamiento. Su nombre de pila, en realidad, es José María, pero al hacerse fraile lo cambió, como era la costumbre en aquellos tiempos.

A los diecinueve años decide hacerse fraile Capuchino y viaja a Bayona, en Francia, con el nombre de Fray Luis de Masamagrell. Esto sucede en 1879 y ya estando en el Convento de Montehano, es ordenado Sacerdote con tan solo 24 años.

Fue San Francisco de Asís quien le ayudó a entender y seguir con radicalidad el mensaje del evangelio, y a darse cuenta de que el sacerdocio, cristianamente entendido, es una vocación de servicio. Y Luis Amigó vivió desde el primer momento su sacerdocio como un verdadero servicio a los demás y, particularmente, a los jóvenes y al mundo de la marginación.

Con el fin de colaborar activamente con la educación integral de los jóvenes de los pueblos cercanos a su convento, fundó para ellos distintos movimientos de carácter juvenil en los que se conjugaba lo cultural, lo religioso y lo recreativo.

En agosto de 1881, Luis Amigó regresó a Valencia y fue destinado a un convento en Masamagrell, donde nació. Allí se encargó de reorganizar la Tercera Orden Franciscana Seglar en los pueblos de la comarca: un movimiento de cristianos laicos comprometidos a vivir el espíritu franciscano en medio de sus quehaceres familiares y sociales. En poco tiempo, eran más de cinco mil los terciarios franciscanos -hombres y mujeres- que él acompañaba en los distintos pueblos cercanos a su convento.

Fruto de todo ese intenso trabajo que el P. Luis Amigó venía realizando con los seglares, fue el nacimiento de las dos congregaciones religiosas que fundó. Primero, con tan sólo 30 años de edad, fundó -el 11 de mayo de 1885- la Congregación de Hermanas Terciarias Capuchinas de la Sagrada Familia. Posteriormente -el 12 de abril de 1889-, cuando aún tenía 34 años, fundó la Congregación de Religiosos Terciarios Capuchinos de Nuestra Se-ñora de los Dolores.

En 1907, cuando contaba 52 años, recibió la noticia de que el Papa lo había nombrado Obispo. Fue obispo primero de Solsona (1907-1913) y, posteriormente, de Segorbe (1913-1934). En ambas diócesis siguió sintiendo predilección por los jóvenes, la gente sencilla y trabajadora y los marginados de la sociedad.

El Padre Luis Amigó murió el 1 de octubre de 1934 en Godella (Valencia), en la casa madre de los Hermanos Terciarios Capuchinos. Fue enterrado en Masamagrell, en la capilla de la casa madre de las Hermanas Terciarias Capuchinas y su tumba es lugar de peregrinación y veneración por parte de muchos feligreses.

El 13 de junio de 1992, el Papa Juan Pablo II lo declaró Venerable y la Iglesia se pronunció sobre él definiéndole como “Gigante de la santidad, modelo y prototipo de religioso, sacerdote, fundador y obispo”. Actualmente está en proceso de beatificación.

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