CatequesisEspiritualidad

Papás catequizando a sus hijos en el hogar

Han pasado 20 años desde la primera vez que se implementó el método de Catequesis Familiar en Panamá. Dos décadas jamás pensadas, pero bien trabajadas en su fundamento principal, la evangelización de las familias. Sin duda, han sido años difíciles y de mucho compromiso para las personas que presentaron esta novedosa opción de catequesis en nuestro país. Materiales traídos de Perú y que posteriormente fueron adaptados a la realidad panameña, han sido la base en la formación social y espiritual de muchas familias, padres e hijos, que creyeron y decidieron seguir este método. Como una catequesis de adulTos, define la Catequesis Familiar, el Padre Bernardo Van Quatem, sacerdote que impulsó este modelo, hace ya 20 años. Y es que para él y según los últimos documentos que han emanado del Vaticano y de las Conferencias Episcopales Latinoamericanas, la catequesis de adultos es la primera y fundamental. “Es por eso que los temas se imparten primero con los padres de familia; semanalmente se reúnen en pequeños grupos y hay una pareja guía que ha sido preparada para ello, les ayudan a trabajar los temas, a reflexionarlos”, dijo el sacerdote, agregando que en el transcurso de la semana siguiente, los papás tienen la responsabilidad de sentarse unos 15 o 20 minutos con su hijo que está en formación para la Primera Comunión y con la familia entera, si desea, para transmitirles los contenidos. La pareja guía forma al papá, los papás lo transmiten a sus hijos, y luego los hijos se reúnen en la parroquia y reciben reforzamiento con los animadores. Todos estos contenidos se celebran con los niños a través de dinámicas, juegos, repasos y métodos divertidos de aprendizaje para dar seguridad de que las catequesis y su mensaje estén calando en los menores. A pesar de que la Catequesis Familiar tiene ya en Panamá 20 años, queda mucho por hacer. De hecho, el padre Bernardo señala que hay que seguir animando a las familias, sobre todo porque en este proceso, la parte más difícil es poder convencer a los papás de que ellos son los primeros catequistas de sus hijos, que son los primeros transmisores de fe. “Al principio escuchamos a muchos papás decir que no saben nada y que por eso no pueden ayudar a sus hijos; pero para eso estamos nosotros para que aprendan, y una vez empiezan, les encanta y se nota en la integración familiar y comunitaria”, destaca el sacerdote. Agrega que hay que seguir insistiendo en el compromiso con las familias, inclusive animar a que más parroquias acojan el método de Catequesis Familiar que no es obligatorio, sino abierto a todos. Otra debilidad que existe es la parte del seguimiento, que aunque está dentro del programa, son pocas parroquias las que lo implementan.

“Este método exige mucho trabajo, pues hay que dar formación y seguimiento a las parejas guías, a los animadores, hay que estar pendientes de las celebraciones generales que se hacen cada 5 o 6 semanas y en donde el sacerdote debe estar; es decir hay una serie de compromisos, y muchas veces no se quieren asumir”, acotó. La mitad de las parroquias de la Arquidiócesis han optado por este método que a lo largo de los años ha avanzado con pasos firmes, gracias al sacrificio y la entrega de los agentes que han acompañado a las parejas de su comunidad parroquial. Inclusive, algunas diócesis han aceptado trabajar con la Catequesis Familiar… “aunque sea una parroquia por diócesis cuenta con el método y eso es positivo”. Sin embargo, el gran reto es el seguimiento para que no decaiga el programa de Catequesis Familiar, lo que es una tentación, ya que da trabajo, y cuesta mucho conseguir parejas guías, así como personas que sirvan de renovación y motiven a otras.

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