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9 de enero: 55 años de una gesta heroica

Las generaciones actuales ¿acaso nos hemos preguntado por qué el 9 de enero es feriado nacional?  Es importante mantener viva la memoria de estos hechos y transmitirla de padres a hijos y nietos.

Para entender los trágicos sucesos del 9 de enero de 1964, hay que enmarcarse en la reclamación histórica del pueblo panameño por la soberanía en la antigua Zona del Canal.  Desde finales de la década de 1950, se incrementó la beligerancia estudiantil, tendiente en desalojar el colonialismo norteamericano en “la zona”, en donde existía un estatus jurídico diferente al imperante en el resto del territorio panameño. La “Operación Soberanía” y los trágicos sucesos de mayo de 1958, reafirmaban la posición estudiantil de que Panamá fuera soberana sobre todo su territorio. A raíz de estos sucesos se logró pactar con los Estados Unidos un acuerdo que permitía la izada de la bandera panameña en los sitios de la zona del canal en donde fuera enarbolada la bandera norteamericana.  Dicho pacto entraría en vigencia, a partir del día 1 de enero de 1964.

El 7 de enero de 1964, estudiantes zoneítas de la Escuela de Balboa izan la bandera de los Estados Unidos frente a ese plantel, sin acompañarla de la bandera panameña, y se rebelan físicamente contra las autoridades civiles y policivas.  Previa notificación al Doctor Arturo Morgan Morales, Jefe de la Sección de Relaciones con los Estados Unidos de la Can-cillería panameña, un grupo de estudiantes del Instituto Nacional de Panamá, se dirige a la Escuela de Balboa a dar cumplimiento al acuerdo de izamiento de la bandera Panameña.   Sin embargo, la policía zoneíta impidió el paso de la manifestación. La bandera no pudo ser colocada en el sitio correspondiente y la delegación panameña fue reprimida por la policía norteamericana, lo cual generó la reacción inmediata del resto de los estudiantes que habían marchado pacíficamente a la zona.  Estos fueron agredidos por la policía zoneíta con bombas lacrimógenas.

Los enfrentamientos

Ello provocó el repliegue estudiantil a territorio bajo jurisdicción panameña, dando inicio a enfrentamientos entre la población civil panameña y la soldadesca norteamericana. Los Estados Unidos no escatimó el uso de la fuerza, adoptando unas serie de medidas, tal como si Panamá  e hubiera declarado la guerra. El Puente de las Américas fue cerrado, se ocupó el corredor a la ciu-dad de Colón, el cual fue tomado. Se dio un reforzamiento militar en la zona del límite (antigua 4 de julio) y se utilizó fuego arma-do en las zonas adyacentes al área del límite.

Consecuencias

Estas medidas tuvieron las consecuencias ya conocidas: 21 muertos y 500 heridos por parte de la población panameña. Para el gobierno de los Estados Unidos, los sucesos del 9 de enero de 1964 fueron vistos como una agresión por parte de la población panameña al territorio de la zona, y siendo ellos “soberanos” en dicho territorio, procedieron a su defensa.  Esta tesis fue defendida por el gobierno de la Zona del Canal ante la Comisión de juristas de Ginebra.

Panamá rompe relaciones: se abre el camino para un nuevo tratado

El Ministro de Relaciones Exteriores, Dr. Galileo Solís, en nombre del Gobierno de Dn. Roberto F. Chiari, rompió relaciones diplomáticas con el de los Estados Unidos de América y se condenó la agresión sufrida contra el pueblo panameño por las fuerzas de los Estados Unidos acantonadas en la Zona del Canal.  Mediante un comunicado de prensa del 15 de Marzo de 1964 en Washington y firmado por una delegación especial designada por el Consejo de la Organización de los Estados Americanos (OEA) se acordó que los Gobiernos de Panamá y los Estados Unidos restablecerían relaciones diplomáticas.  En una Declaración conjunta de ambos gobiernos fechada el 3 de abril de 1964, Panamá y los Estados Unidos restablecen relaciones diplomáticas para reiniciar las negociaciones de un nuevo tratado del Canal.

Los rostros del 9 de enero

Aquí les presentamos algunos de ellos, que entraron en la historia porque se atrevieron a entrar en la entonces prohibida zona del canal.

Ascanio Arosemena, 20 años. Estudiante de la Escuela Profesional, acompañó al primer grupo de lesionados al Hospital Santo Tomás, poco después herido mor-talmente por una bala calibre 0.38 y el primer mártir de la gesta.

Ezequiel González: Estudiante del Instituto Nacional de la Generación del 58, 28 años, dirigente estudiantil quien participó de manera activa en la Marcha patriótica del 3 de noviembre de 1959. Falleció a causa de un balazo calibre 38.

Rosa Elena Landecho. Asesinada el 10 de enero de 1964, en horas de la mañana, por una bala de arma de largo alcance disparada desde el Hotel Tívoli, hacia su residencia ubicada en los multifamiliares de San Miguel, en la Ciudad de Panamá.

Estanislao Orobio Williams, 18 años. Cursó sus estudios secundarios hasta el quinto año en el Instituto Bolívar. Fue herido mortalmente en el costado derecho, como a las 8:30 p.m., falleciendo el 10 de enero a las 11:00 a.m., en el Hospital Santo Tomás. Y otros nombres que seguramente no conocías: Los herma-nos Jacinto Palacios Cobos y José Del Cid Cobos; Celestino Villarreta, 43 años;  Gonzalo Crance Robles, de 14 años; Maritza Alabarca Ávila, 6 meses de nacida; Jorge Enrique Gil, 17 años; Ovidio Lizardo Saldaña, 25 años del barrio de El Chorrillo que estuvo en la avenida “4 de Julio;  Ricardo Murgas Villamontes, 40 años; Rodolfo Benítez Sánchez, 34 años; Teófilo Belisario De la Torre, 38 años- tercera víctima de los sucesos- oriundo del barrio conocido como Hollywood;  Víctor Manuel Iglesias, 26 años;  Víctor M. Garibaldo Figueroa, 29 años; Alberto Nichols Constance, 35 años; Rogelio Lara, 70 años; Carlos Renato Lara, 32 años, Luis Vicente Bonilla, 15 años y Alberto Oriol Tejada.

La Iglesia panameña y el 9 de enero

En 1964 estaban muy recientes en Panamá, los profundos cambios propugnados por el Concilio Vaticano, sostiene Manuel Cambra, en su libro sobre Monseñor McGrath titulado: “El Pastor de Panamá”, 2016. Estos cambios se dirigían a transformar esa estructura eclesiástica dedicada a ‘la devoción, a los sacramentos y la limosna’ en una organización viva, capaz de impulsar una transformación social (1965).  ‘Pudo haber nacido en la Zona, pero desde el primer momento en que tuvo conciencia política McGrath defendió los intereses de Panamá’, sostiene el investigador.

En 1964, al frente de la Iglesia panameña, durante los acontecimientos del 9 de enero, cuenta Cambra, McGrath, indignado por los comentarios vertidos por el expresidente estadounidense Harry Truman ante la prensa, en el sentido de que ‘Panamá no se-ría una nación si Estados Unidos no se hubiera gastado tanto dinero en la construcción del Canal’, escribió una carta al expresidente en la que le explicaba la injusticia que se escondía detrás del trato que los norteamericanos daban a la pequeña nación centroamericana. ‘… son cosas que usted no puede juzgar bien desde lejos’, le increpaba diplomática-mente, enfatizando que ‘Estados Unidos debía tratar con un mundo en donde gran cantidad de naciones subdesarrolladas esta han desesperadamente ansiosas de adquirir madurez económica, social y política’ y que a él, (Truman) ‘como figura representativa le correspondía un enorme es-fuerzo de comprensión’. Esta clara toma de posición de McGrath, del 9 de enero de 1964 en adelante, a favor de la causa panameña con respecto al Canal, lo llevaría a cooperar más adelante con la dimensión nacionalista del nuevo régimen.

Tenemos la república, falta reconstruir la nación

Hay muchas luchas que aún tiene que librar nuestro pueblo y su juventud. La principal batalla que libramos los panameños es por nuestro proyecto de Nación, toda-vía inconcluso. Sacamos las esta-cas clavadas en nuestro territorio, a pesar de la oposición colonial. Ahora corresponde dar la batalla por nuestra soberanía social y económica. La audacia de los próceres nos legó la república. Continuemos siendo audaces, pero con un destino claro y preciso –y un nuevo tipo de audacia – como la juventud de enero de 1964.

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