La Asamblea Ordinaria N.° 225 de la Conferencia Episcopal Panameña continuó este miércoles con una intensa jornada de reflexión y diálogo sobre temas fundamentales para la vida de la Iglesia y la sociedad panameña.
Por Héctor Muñoz
La jornada inició con la celebración de la Eucaristía, centro de la vida cristiana y momento de encuentro con Jesucristo para los obispos reunidos en la sede episcopal.
Posteriormente, los participantes profundizaron en el tema de la sinodalidad, guiados por la hermana Rosmery y el padre Bernardo, quienes compartieron los avances y desafíos del proceso sinodal que vive la Iglesia. Durante este espacio se destacó la importancia de la escucha, el discernimiento y la participación de todo el Pueblo de Dios en la misión evangelizadora.
Los obispos también abordaron el desarrollo de la Misión Nacional Sinodal, analizando los procesos que se llevan adelante en las diócesis y parroquias del país. Se reiteró el llamado a todos los fieles a integrarse activamente en esta misión, inspirada en el modelo de una Iglesia en salida promovido por el fallecido Papa Francisco y continuado por Papa León XIV.
Durante la tarde, el rector de la Universidad Católica Santa María La Antigua, padre Jorge, presentó una propuesta de formación permanente para el clero, orientada a fortalecer las herramientas pastorales y educativas de los sacerdotes en el ejercicio de su ministerio.
Asimismo, se presentó un informe sobre la realidad y los procesos formativos del seminario, espacio en el que los obispos dialogaron sobre diversos aspectos relacionados con la preparación de los futuros sacerdotes, buscando fortalecer continuamente la formación integral de los seminaristas.
La jornada concluyó con el encuentro entre los obispos y la ministra de Educación, Lucy Molinar, quien compartió detalles sobre la propuesta de una ley marco para la educación nacional. Durante el diálogo se resaltó la necesidad de construir consensos amplios que permitan desarrollar una legislación centrada en los estudiantes, especialmente en los niños y jóvenes, considerados los principales protagonistas del proceso educativo.
También se destacó la importancia de la corresponsabilidad entre el Estado, la familia y la Iglesia en la formación integral de las nuevas generaciones, con el objetivo de contribuir a la construcción de una sociedad más justa y comprometida.
Al finalizar el día, los obispos expresaron su confianza en el futuro y reafirmaron su compromiso de seguir trabajando con esperanza por el bienestar de la Iglesia y del país.




